Quizás no debería titularlo así, sino “muerte digna”, pero me está empezando a repeler el rebautizo de los conceptos al que últimamente nos estamos acostumbrando. A veces para quitarle carga o para dulcificar las situaciones, a veces para darle un poso cientificista que al contrario que ésta enmascara en vez de iluminar y a veces simplemente para ver si cambiando palabras nos engañamos y nos creemos que cambiamos realidades. Pero no, no es así.La cosa está en que me ha parecido oír o leer, últimamente todo me llega de lejos, que una de las primeras leyes que quiere tirar adelante Pedro Sánchez es sobre la muerte digna, según su nomenclatura, y también me ha parecido que siguiendo los tópicos algún jerarca católico se ha mostrado en contra. Aunque en esta y otras cosas de cómo vivir, ¿a quién realmente le importa lo que diga un jerarca católico?