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domingo, 19 de junio de 2022

220309 Notas de Guerra 20220309

Empecemos si eso por el final o por lo importante. Sigo pensando que no quiero la OTAN y lo que para mí representa, en algún otro artículo lo he dejado claro. No sé si eso me convierte en “izquierda chalada” y no sé si lo de izquierda chalada hay que leerlo como algunos dicen lo de “derechita cobarde”. No he venido hoy a discutir de eso ni a echar en cara ciertos discursos y personal sentando cátedra que he leído por ahí. Igual hay que decirlo, también he leído otras opiniones que he considerado más acertadas. Yo también me equivoco y pensaba que Putin no invadiría Ucrania, y nunca con las dimensiones que lo ha hecho.

Podría venir aquí con un montón de comparaciones sobre situaciones anteriores, y las que vendrán y diferentes raseros. A los ucranianos e incluso a los rusos les dará igual. Ojo, que aplicar la misma ley para todos es fundamental en el liberalismo. Pero no, incluso podría hacer comentarios especialmente quisquillosos sobre UEFA, FIFA y Eurovisión, pero ya digo que no, que ya todo el mundo tiene más o menos claras sus posiciones y las dudas. Sobre todo las dudas. No es fácil orientarse queriendo ser justo y ecuánime y a la vez resolutivo. He ido leyendo aquí y allá y no sabría bien qué mencionar aquí, pero sí que me atrevo – por lo diferente que es lo que dice y por quién lo dice –  a mencionar este artículo de Pepe Beunza. De hecho me he creado una lista en twitter con diferentes y variados perfiles sobre esta guerra y al final uno acaba abrumado con unos y otros. Desde los dos jóvenes comunistas ucranianos secuestrados por grupos de nacionalistas ucranianos o detenidos por el gobierno; hasta una historia de un ucraniano detenido en Italia acusado (injustamente según las fuentes) de matar a un periodista al inicio de esta guerra que fueron las hostilidades en Donbás.

«En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar«.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Octavi Pellissa

Estaba dando vueltas a qué escribir en esta entrega y estaba decantándome por volver a las elecciones de Estados Unidos, para criticarlos y decir algo así como que les vuelve el Karma, y si no volver a los asuntos de los últimos tiempos: proceso, pandemia..., pero creo que todos necesitamos un descanso, y se lo voy a dar. 


De tanto en tanto pienso en hablarles de Octavi Pellissa, militante del PSUC y de otras tantas causas. Es un personaje sobre el que no hay mucho escrito, de hecho hoy les recupero un artículo que escribí sobre un acto de presentación (20/11/2008) de sus diarios “Apunts sobre la Clandestinitat. Diari 1975-1992” cuando en internet (y fuera) no se encontraban muchas cosas, salvo los artículos y las entrevistas a Josep Torrell. 


Un día estuve en la biblioteca buscando en biografias y autobiografias de final del franquismo y de la transición y en los personajes en Catalunya hay muchas referencias a él, pero no hay por ejemplo una biografía o más conocimientos sobre lo que podría representar. Cuando fui a este acto no sabía mucho de él y ahora mi interés sigue ahí, y poco a poco a ver si lo colmo, y creo que la vía es lo que haya hecho por Josep Torrell e ir buscando en las vidas de otros que acabaron pintando más. 


Interés por mi parte en los que nos han precedido, vinculación al PSUC, a ciertas ideas, exilio a la RDA y critica a todo eso sin perder ciertas ideas y ganas de hacer cosas. 


miércoles, 15 de octubre de 2014

martes, 11 de agosto de 2009

De cuando faltó Isaac Rosa y me descubrieron a Marta Sanz aporreando a Mendoza, Larsson y los demás.

  • Literatura y compromiso (II)
  • No queremos problemas, sirvame rápido.
  • Larsson también es panfletario.
  • Cultura de masas contra la cultura popular.

Publicado en soitu el 28/07/2009.
Apreciado Pratxanda, al final no vino Isaac Rosa, uno de tus gurús, a la cita convenida. Problemas personales le impidieron venir a la charla sobre literatura y compromiso. Lo personal es importante, ya lo sé, hay problemas y obligaciones que a veces obviamos cuando hablamos de política. Quizás por eso en algún momento la iglesia católica decidió que sus militantes de vanguardia fueran castos y puros, o cuanto menos no se casasen o tuviesen hijos. Un error creo, como si la vida, nuestras vidas estuvieran fuera de la política, cuando creo que es al revés. Como tú tampoco pudiste venir, también por las cosas personales, y aunque ya hayan pasado unos días de la cita e Isaac Rosa no viniese, pues te comento un poco como fue. Ya escribí sobre la primera intervención, la de Higinio Polo. Y hoy quizás pretendo elevar a los altares de tus diosas (Les nostres deesses) a una nueva. Se llama Marta Sanz, y si puedes substituirla por la piratilla valenciana, pues mejor que mejor, se que es difícil. Roma se hizo grande asumiendo más dioses y de más lejos pero no substituyéndolos, además que es novelista y no diputada. E igual no se deja y prefiere que la leas, a mi me entraron muchas ganas.
Una cultura que no dé problemas. Lamentando los problemas personales que habían impedido la presencia de Isaac Rosa, Marta Sanz decidió centrarse en hablar del mercado cultural, contextualizada la actual situación por Higinio Polo. Un mercado cultural en el que vivimos la cultura como puro consumo, como un objeto lúdico más, y no como un objeto de transformación y conocimiento. En la situación que nos envuelve la cultura es un agarradero para entretenernos, un fast-food cultural listo para evadirnos. Suficiente tenemos con el trabajo y las hipotecas como para buscar algo que nos moleste en nuestro tiempo libre. Y más ahora, en una situación de crisis, necesitamos un respiradero.
El rodillo postmoderno. Los habituales también tienen sus ideas. En España se inició la postmodernidad en la novela con “La verdad del caso Savolta” de Eduardo Mendoza, de esas novelas con una bonita carpintería y un entramado que te hacían exclamar: “que novela más bonita” (1). Y desde entonces, tanto en nuestro país como en Europa todos hemos sido aplastados por el rodillo de la postmodernidad. La cultura ha servido para homogenizar los gustos y neutralizador de la política. No nos lo parece pero la cultura es la cristalización de una determinada forma de pensar. Por ejemplo de la ideología dominante (2), así no parecen panfletarios o ideológicos cuando escriben Prada, Muñoz Molina o Gala. En cambio cuando escriben novelas Isaac Rosa, Belén Gopegui o ella misma si son tildados de panfletarios (3) “por la socialdemocracia tolerante” (4). Como si la cultura tuviese que dialogar sólo con ella misma y no con lo real.
De Larsson y vampiros. Nos pidió que no confundiésemos cultura popular con cultura de masas, en esta época de Larssons y vampiros crepusculares, donde las cosas son buenas simplemente porque las compra mucha gente. En el canon se confunde la cantidad con la calidad, se intenta pasar por democracia lo que no es sino demagogia que entroniza al mercado. Se hace difícil disentir de esto. No se permite la crítica desde otros puntos de vista, desde gafapasta, cosa que reconoció que era verdad, hasta otras críticas de las que no tomé nota le valió decir que la trilogía Millenium de Larsson le aburrió (5). Sí, pude ver que sus gafas son de pasta y en un repaso por internet ví algunas críticas. Para ella Larsson captó en sus novelas las grandes opciones de la socialdemocracia y hasta donde es posible la crítica desde dentro. Que si el capitalismo tiene fallas no es por si mismo sino por chorizos como Madoff.
Memoria sí, nostalgia no. Y el clásico qué hacer. Lo que a ella le gusta leer son críticas a la obsesión por la buena salud, a la belleza, a los triunfos deportivos, a los aires acondicionados de frío y calor, a la falsa tolerancia, al miedo y a la seguridad, a la corrupción y a nuestra propia voluntad de dejarnos corromper un poquito. Contra la autocensura que se produce por los grandes grupos y el saber como y de que escribir para que algo sea un éxito. Le gustan ejercicios de memoria no como nostalgia, sino para cambiar el presente. Necesitamos más películas y novelas que toquen temáticas de la izquierda y de la memoria sin caer en la literatura de la lágrima. Se hace necesario rescatar todo el lenguaje que nos han robado a la izquierda: libertad, tolerancia o solidaridad. O no dejarse engañar con sinónimos que no lo son, por ejemplo capitalismo y democracia, o comunismo y horror. Hasta Bill Gates no han robado estas palabras poniéndonos cara amable.
Žižek en Soitu? Marta recordó que el filosofo Žižek dice que da la impresión que siempre hay culpables de los crimenes comunistas, se puede ir a buscar a Stalin, y si no a Lenin, y si no a Marx y si no incluso a Hegel, pero los crímenes del capitalismo no tienen nombres y apellidos (6). Si no que son “naturales”, esto forma parte de la ideología invisible. Son el tipo de cosas que la cultura y literatura comprometida deben hacer visibles y no es nada fácil ni para el que escribe ni para el que lee. Pero es necesario (7).
¿Alguien habrá citado a
Mis notas.
  1. No la he leído, debería hacerlo, se la debo a pedir a mi padre. Por algo se la regalé, espero que mi padre siga en la estela de la modernidad. Sí, mi padre sigue teniendo una idea muy clara de lo que debe ser un futuro de progreso.
  2. Cuando entré en AEP eso me enseñó el señor del tiempo cuando aún no lo era, “la idología dominante es la de la clases dominantes”. Por eso insisten ahora con lo de la “cultura del esfuerzo” la clases dominantes, cuando hablan pero no cuando publicitan.
  3. Para que lo entienda algún despistado, si tu a un trofeo futbolístico le llamas Copa del Rey eres “normal”, si dijeses que mejor era llamarle Copa de la Federación te llamarían “jodidorepuclicanoreconrosoypocodemocrataquenoaceptasquelaconstituciónlahemosvotadotodos” y luego ya tomarían aire.
  4. Va fuerte, va fuerte,… Marta Sanz, pero se agradece.
  5. Pero pienso yo, ¿es posible leerse 3 “libracos” en 72 horas y tener buena opinión de ellos e incluso de la lectura? Pero pillo por donde iba ella en la crítica. Le pediré a mi mujer que me los deje, igual en catalán gana respecto al castellano y el sueco.
  6. Madoff sí, ¿no?
  7. Siguió un debate con aportaciones y diálogos con la mesa interesantes.
Habrá que seguirla, aunque pueda dar cierto respeto su rebeldía intelectual cuando llevamos tanto tiempo domésticados para pensar de forma tan mansa. Hay que seguirla por hacia donde mira con sus gafas de pasta, y que "una lectora sentimental" siempre será de fiar en su búsqueda en el uso de las palabras.

jueves, 6 de agosto de 2009

En la crisis, el intelectual ante su compromiso. Higinio Polo.

  • Literatura y compromiso (I).
  • No vino Isaac Rosa pero si Higinio Polo y Marta Sanz.
  • Faltan el instrumento y el diagnóstico.
  • Poco puede hacer el intelectual para un salida revolucionaria a la crisis.
Publicado en soitu el 27/07/2009

Sigo los artículos de Higinio Polo en el El Viejo Topo. Los que realmente me gustan son los que hablan de una ciudad o de un artista o escritor. Lo hace entre lo biográfico, lo político y lo cultural y desde su personal punto de vista, como todos cuando escribimos. Reconozco que me cuestan más los más puramente políticos.

Hace unos días pude escuchar sus reflexiones sobre la literatura y el compromiso en l'Hospitalet. Estaba anunciado en el cartel junto a Isaac Rosa y Marta Sanz. Isaac no pudo venir y empezó Higinio su intervención fiel a su estilo más bien histórico, por algo además de novelista es Doctor en Historia contemporánea.

Los 2 siglos de excepción europea.

Hizo más bien un viaje en la historia del intelectual desde el siglo XIX. Pasando por Francia y el caso Dreyfuss, e incluso en el debate consiguió llegar hasta Camus y Sartre, claro. En este repaso de dos siglos, que comienza con una China que en 1815 era el centro productivo del mundo y en el que Europa empieza a avanzarla para pasar por una gran crisis de la que ahora empieza a recuperarse. Dos siglos en los que Europa ha sido una excepción, con su estado del bienestar y su versión dulce del capitalismo. Gracias a la existencia de la URSS y al miedo al contagio de sus ideas, y gracias también a las luchas sociales producidas en su seno.

Los intelectuales en la salida a la crisis.

Hay intelectuales en estos momentos quieren intervenir, pero carecen de los instrumentos y del diagnostico. Precisamente ahora cuando nos presentamos a grandes problemas, a esta gran crisis. Pero es una crisis variada: social, ecológica, de cambio climático y de aumentos de la población y las armas. Y con un debilidad tremenda de los partidos de izquierda y los sindicatos, debilidad ideológica y numérica.

Ante esta crisis existen varias salidas:

  • la autoritaria, llegando incluso a la guerra.
  • la revolucionaria, que ya le gustaría pero para la que no hay herramientas ni situación política adecuada.
  • la especulativa, con más privatizaciones y haciendo pagar a la población el coste de la crisis.
  • y la productiva, innovando y con un cambio de modelo productivo.

Se preguntó qué pueden hacer los intelectuales para que la salida sea el segundo escenario y no la salida autoritaria. Poca cosa, quizás escuchar para poder dar fuerza, lírica y épica a la expresión de la organización hacía ese futuro y pensar en hacer posible ese deseado escenario.

Fue una intervención más histórica que sobre la vinculación de la literatura con el compromiso, pero necesaria para dar perpectiva y voz ante salidas no deseadas a crítica situación actual. Y buen preludio a la intervención ya más centrada en el mercado cultural de Marta Sanz.