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lunes, 22 de marzo de 2010

Haití, el terremoto neoliberal II. Nuestra ayuda.

Martes 05/03/2010, 18:30, sede la FCONG. Segunda parte.

Mesa redonda para situar históricamente a Haití, el peso de su deuda y la forma que tenemos de ayudar frente al terremoto sufrido. Después de la ola de solidaridad de los medios de comunicación los organizadores se preguntaban si se estaba explicando bien lo que había pasado y lo que pasaba. Para ello un interesante collage a cuatro voces complementarias y a ratos solapadas para no dejar nada en el tintero:


Hoy os presento la segunda parte de la crónica, sobre la ayuda y su militarización. Aquí tienes la primera sobre su historia y la deuda. Como siempre lo bueno y aprovechable que se diga es cosa de los ponentes, las incorrecciones, deslices y otros errores sólo atribuibles al Senyor_g.

Carles Soler: ¿arroz importado subvencionado es cooperación?

Carles Soler empezó comentando que Haití es un país muy bonito. Sus gentes lo hacen bonito, con su dignidad para desarrollar su vida diariamente. Su alimento básico es el arroz, a finales de los 70's el 100% del arroz consumido era producido por ellos. A partir de los años 80 se les empiezan a no aplicar aranceles al arroz importado de los USA, un arroz subvencionado a los productores. Así que acabó siendo más barato del arroz yankee que el haitiano y se hundió la producción nacional de arroz. Ahora mismo hasta el 80% de arroz es importado, este es el tipo de cooperación que hacemos.
Zona de riesgo.
Estamos ante una zona de altos riesgos naturales: huracanes, tifones, terremotos, pero ¿cómo puede ser que en Japón un terremoto un grado superior al de Haití sólo cause 2 o 3 muertos y en cambio allí tengamos miles de muertos? Tenemos unos problemas estructurales que hasta que no se resuelvan será imposible realizar la ayuda.
¿Qué hace falta?
Para empezar hacen falta los haitianos. Toda la ayuda humanitaria se hace en inglés, todas las reuniones son en inglés. A las que Carles Soler asistió no había ningún haitiano, todo junto dice mucho de la poca consideración respecto a los receptores de la ayuda. Podríamos destacar algunos problemas, además de la militarización de la ayuda y su concentración en la capital.

Problema: poco papel de las organizaciones locales.

Les ha indignado, y a él también, el tratamiento informativo. Una simplificación que muestra al haitiano como un negro robando y unos blancos vestidos de militar que vienen a ayudar. Les indignan ciertas imágenes de muertes en directo. Falta información sobre lo que pasa, recordaba que un periódico español, del que no recordaba el nombre, tanto podía se El País, como El Mundo, tenía un artículo sobre la falta de sociedad civil en Haití. Al contrario, si no hubo más muertos fue por su propia autoorganización ya que en algunas zonas la ayuda internacional tardó 10 días en llegar.
Problema: poco papel del gobierno de Haití.
Es verdad que está desestructurado, pero existe, y ha sido elegido por su pueblo y no le hacemos participar.
Problema: ¿Quién decide?

En la actual situación, muchos haitianos se están volviendo de Puerto Príncipe hacia las zonas rurales de donde procedían. En el campo tenían provisiones de sus cosechas para familias de 3 personas y ahora lo son de 15, así que se están empezando a comer las semillas, con lo que dentro de 5 o 6 meses tendremos más hambre todavía. Las organizaciones haitianas se están moviendo, denunciando que las organizaciones internacionales controlen la ayuda internacional en vez de dar más peso a las organizaciones locales.
Organizaciones campesinas, modelo local.
La ayuda es necesaria, pero no cualquier ayuda es necesaria, hay que reconstruir pero no para destruir otras cosas mediante la invasión de excedentes agrícolas de los EEUU y de la UE, incluso se sospecha de remesas de maíz transgénico. Nos quitamos de encima excedentes y provocamos que los productores locales no puedan vender el arroz que producen. En cambio andando por sus carreteras te puedes encontrar convoyes de camiones de arroz de EEUU y Taiwan escoltados por soldados. El resultado es un negocio redondo, para nosotros claro.
Las organizaciones campesinas tienen miedo ahora de los grandes programas agropecuarios de la FAO y su gobierno, del modo de cultivar sin tener en cuenta sus conocimientos y necesidades, sin contar con ellos. Están organizando campañas para oponerse a esta forma de hacer ajena a su realidad.
Carle Soler defendió la necesidad de construir desde las bases sociales haitianas, alertas ante el peligro de los EEUU impongan el modelo de desarrollo. Lo que quieren las organizaciones haitianas es poder realizar su propio modelo.

Jordi Calvo: los militares no pueden hacer ayuda humanitaria.

Empezó su intervención reconociendo que la opinión pública, la gente, cada día ve mejor la intervención de los militares en la ayuda humanitaria. Y que estamos perdiendo esta batalla, aunque tengamos razón: nos encontramos con 22.000 soldados de EEUU y un centenar de soldados españoles, 1 de cada 3 dólares en ayuda es gasto militar.
Culpables de la ayuda militar.
La ayuda y la intervención militar tienen varios culpables:
  • Los mismos militares, cuando Cascos como ministro de defensa invito a varias ONG a participar en sus desfiles.
  • Las ONG's, como InterAction, un grupo de varias de EEUU que buscan la interacción entre las ONG's y militares. O en el año 93, cuando a raíz de la intervención en Somalia se empezó a poner de moda la ayuda militar incluso ONG's como ARKX llegaron a estar invitadas a ferias de armas.

  • Los políticos, en la intervención de Mostar, el gobierno del PP llegó a contabilizar el gasto militar allí como cooperación. En otras ocasiones el PSOE que criticaba la ayuda mediante FAD, cuando llegó al poder contabilizó un 95% de ayuda militar y un 5% FAD para cooperar con Pakistán por ejemplo. En Kosovo otra vez el ministro Cascos, se jactó de que el gobierno había cumplido su compromiso de cooperación. De 8.000 millones 6.500 era puramente gasto militar y con un alto componente de inversión en logística.
¿Por qué no deben hacer lo militares ayuda militar?
Porque la ayuda militar no sigue los principios de la cooperación: independencia, imparcialidad y neutralidad. Esto es evidente, pero no lo decimos, no es ayuda humanitaria, es otra cosa. Los ejércitos eligen los beneficiarios, los objetivos de la ayuda según criterios políticos, controlan la ayuda y declaran cuales son las zonas seguras.

Porque los ejércitos no están preparados para la ayuda humanitaria, uno no se prepara para esto de un día para otro. La formación militar es diferente, lo educan para aceptar que puede realizar un homicidio, además de la aceptación de otros valores.

Porque los ejércitos lo hacen más caro. Así en Kosovo si en un campamento de Cáritas teníamos una relación de 2 a 5 refugiados con un campamento gestionado por el ejército, la primera gastó 200 millones y los militares 8.000 millones. En Mozambique, un hospital militar para 3 semanas les costó 4 millones y otro de Medicus Mundi para 4 meses 200.000.

Porque es muy importante la aceptación de la población local y es complicado hacerlo armado con un CETME.

Porque ponen en peligro la tarea humanizadora y la seguridad de los cooperantes. Así en Afganistán los cooperantes tuvieron que huir porque los confundían con las tropas, ya que eran percibidos como lo mismo y sus vehículos eran atacados. En algún caso los militares han pintado sus vehículos de ¡blanco! O como en el caso de Colombia en que en una operación contra la FARC los soldados de Uribe fueron en vehículos pintados como si fuesen de la Cruz Roja, o en Sudán como si fuesen de la ONU. En el caso de Irak, la AECI 9 días antes de los bombardeos pedía reunirse con las ONG, éstas se negaron aunque Mensajeros por la paz y la Cruz Roja si que lo hicieron.

Y básicamente porque se puede pensar que mejor que estén haciendo esto que nada y así crear cosas como la UME, pero al final legitimaremos la inversión en ejércitos y el aumento de sus presupuestos y quizás no sea malo, pero mucho mejor un cuerpo civil, y hacer una UCE.

jueves, 18 de marzo de 2010

Haití, el terremoto neoliberal I. Historia y deuda.

Martes 05/03/2010, 18:30, sede la FCONG. Primera parte.

"Que angustiados estamos por cómo muere la gente. Que despreocupados por cómo viven" P. Sainath.

Mesa redonda para situar históricamente a Haití, el peso de su deuda y la forma que tenemos de ayudar frente al terremoto sufrido. Después de la ola de solidaridad de los medios de comunicación los organizadores se preguntaban si se estaba explicando bien lo que había pasado y lo que pasaba. Para ello un interesante collage a cuatro voces complementarias y a ratos solapadas para no dejar nada en el tintero:


Hoy os presento la crónica de la parte más histórica y económica de los ponentes. Dejo para la siguiente ocasión el tema de la ayuda y su militarización. Como siempre lo bueno y aprovechable que se diga es cosa de los ponentes, las incorrecciones, deslices y otros errores sólo atribuibles al Senyor_g.

Javier Laviña: el terremoto liberal de los de libertad, igualdad y fraternidad.

Empezó nuestro historiador discrepando del título antes de entrar al trapo. Más que terremoto neoliberal sufren realmente un tsunami neoliberal, pero de los liberales clásicos de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.
La colonia más importante de Francia.
Haití era en su momento, la colonia más rica de Francia, 50% de las naves francesas, iban o venían de allí, y a llegar las noticias de la Revolución francesa se crea una guerra civil en la isla entre las élites que dominan el negocio azucarero, ya sea los que están a favor de la revolución, como los que están a favor de la monarquía, como los que están a favor de la ocupación inglesa o la intervención desde Santo Domingo, colonia española con la que compartía la isla.
Empieza la revolución.
En el año del inicio de la revolución, 1789, la población haitiana está compuesta por:
  • 500.000 de esclavos negros y mulatos,
  • 50.000 mulatos libres
  • y 10.000 blancos.
Declaran la asamblea general. Los mulatos quiere ser iguales, pero iguales a los blancos y manteniendo la esclavitud. Los blancos opinan que eso no puede ser, y los negros continúan por ahora cortando caña. Hasta que en 1793 grupos de esclavos se rebelan y empiezan a cortar cabezas de blancos dejando de cortar la caña. Los blancos deciden abandonar la isla hacía Cuba, los Estados Unidos o Venezuela, con todo lo que tienen, incluso con sus esclavos y de haber podido se habrían llevado hasta los campos. Muchos de estos montan cafetales en el oriente cubano.
Los propietarios blancos se han ido, pero quedan en la isla 5 ejércitos:
  • el español en occidente,
  • los ingleses desembarcando en el norte,
  • de republicanos francés en la ciudades,
  • de mulatos en el sur
  • y de negros en el centro y norte proclamando la revolución.
Tenemos la primera y única revolución de América Latina, una revolución negra, donde los esclavos pasan a ser libres y la propiedad se prohíbe.

Una vez proclamada la independencia en 1804, Napoleón, con el que es el mejor ejército europeo del momento, intenta recuperar Haití para Francia. Pero es derrotado, unos dicen que por la fiebre amarilla, pero lo fue sobretodo por la fiebre negra. Puede continuar la ruptura con lo anterior: los blancos no pueden ser propietarios según una constitución que algunos desean escribir sobre la piel de un blanco, con un tintero hecho con la calavera de un blanco llena con la sangre de un blanco. Haití se parte en dos, los mulatos proclaman la república y al norte se proclama la monarquía aunque también con una constitución.
Comienzan los golpes, contragolpes e injerencias externas.
En el norte se mantiene la estructura económica de los cañaverales y la exportación, sobre la libertad de la población, la propiedad colectiva de la tierra y el trabajo obligatorio. En el sur en cambio, se reparten las tierras en busca de una economía que tiene como objetivo la autosuficiencia, y que carece de exportaciones. Con lo que nos encontramos con una monarquía al norte que tiene una hacienda de la que no dispone el sur hasta que en 1820 se produce un golpe de estado que hace caer la monarquía y unifica el país. Un año después invaden Santo Domingo con la voluntad de unificar la isla, un Santo Domingo cedido por España a Francia, aunque ésta nunca se hará cargo.
Empiezan las injerencias por una Francia que en 1825 decide bloquear la isla exigiendo 22.000.000 de francos en oro por los daños causados a los propietarios franceses. Y hasta que acaben de pagar esta deuda en 1947 (no es una errata, siglo XX) se producen golpes, contragolpes e incluso los alemanes intentar invadir y cobrar los gastos de invasión a los haitianos.
El orden yankee se impone.
Por fin los Estados Unidos deciden poner orden en 1905 tal como acostumbran o acostumbraban, con una invasión de marines, el Citibank comprando una parte del Banco Nacional Haitiano y llevándose una parte de las reservas a Nueva York, ¿dónde iban a estar más seguras? Y decidiendo que los depósitos de los haitianos no tienen porque cobrar intereses. Los EEUU ser retiran pero mantienen hasta 1947 el control de las aduanas, haciendo pasar todo el comercio haitiano por ellos.
Se suceden golpes y presidentes, en 6 años llegan a haber 8 hasta que con el apoyo de los EEUU, de quién si no, Duvalier accede al poder, pacifica, pone orden y controla las finanzas. Le conceden préstamos, y se empieza a generar una deuda, que es disfrutada por la família Duvalier. Cuando el hijo abandona el país camino de Suiza se lleva consigo gran cantidad de dinero.
Por fin en 1986 empieza Haití a existir como país independiente. Se elige un presidente que no es un dictador impuesto por extranjeros y a su servicio.
A Haití se le debe.
Recordando un artículo de aparecido en La Vanguardia, Haití no debe, se le debe el negocio que hizo Francia, la esclavitud y la revolución industrial que no se podría haber hecho sin esclavos. Es la hora de que Europa reconozca la deuda y la pague.
Haití no es un desastre, lo son los gobernantes y los que los han puesto, como Papa Doc con la ayuda de los USA.

Iolanda Fresnillo:

Iolanda Fresnillo partió de lo explicado por Javier para explicar otra historia, la historia de la deuda externa de Haití. Una historia que percibimos aquí como algo muy abstracto. Son una serie de deudas históricas, monetarias, ecológicas,… que desde la ODG reconocen y que no acabaron con el pasado colonial, sino que continúan hasta ahora.
La deuda externa no es algo aislado, sino que está rodeada por una serie de aspectos con la que conforma un mismo modelo. Con unos mecanismos para generarla a los que no nos podemos considerar extraños y de los que intentó mostrar los vínculos.

Ya en el Foro Social Mundial del 2005 se pedía la cancelación de la deuda externa de Haití y la retirada de las tropas de la OUN. Y 5 años después seguimos con la misma situación.
Una historia de deuda externa, y privatizaciones.
La deuda de Haití se remonta a aquella deuda que tuvo que pagar por su independencia al que se le fueron sumando nuevas cantidades por préstamos de diferentes dictadores. Por ejemplo con Duvallier, la deuda se multiplicó por 17,5, generó 750 millones de dólares de deuda y su hijo se llevó a sus cuentas cuando abandonó el país 900 millones camino de Suiza. Es verdad que son cuentas bloqueadas pero el estado suizo se niega hasta ahora a restituir este dinero al pueblo haitiano. Puede parecer una historia de un malvado Duvallier, pero como nos hizo notar Iolanda, alguien le debía prestar al dictador sabiendo además para que usaba estos préstamos un tipo como Duvalier. Para eso estuvieron bancos de EEUU, Reino Unido y Francia, o el mismo estado americano y el FMI. Es una deuda odiosa.
En los 80's esta deuda siguió creciendo gracias al BM, al FMI y bancos públicos regionales con presencia española. Esta deuda ascendía en el 2008 a 1.802 millones de €. Son nuevos préstamos, pero son a cambio de contrapartidas, tienen letra pequeña. Así el FMI dejo dinero a cambio de privatización del agua potable, la electricidad, los aeropuertos y la telefonía. Es decir, son préstamos con la clara intención de que se abran los mercados a los dueños de las instituciones que prestan.
Aligerar la deuda, pero no cancelarla.
Nos recordó, las iniciativas que nos llegan de tanto en tanto para aligerar la deuda de países como Haití. Aligerar que no cancelar, en algunos casos se habla de aligerar hasta 80% de la deuda de los países del HIPC, los países más pobres del mundo, sobretodo subsaharianos y también Haití. Como no también hay letra pequeña, para acceder es necesario que realizar un proceso, eso que se llama modernizar la economía. El FMI le pone el nombre de planes de crecimiento y reducción de la pobreza. Pero a la postre se traducen en completar la privatizaciones de la telecomunicaciones o de la Fábrica Nacional de Harinas o de Cemento. Haciendo de este país el más liberalizado de América Latina.

Aligerar, pero no demasiado. Hay que pensar que los tan anunciados descuentos son sobre el monto e intereses de futuro, así que después de la reformas aun les quedan por devolver 1.275 millones de deuda al FMI, al BID, a Venezuela (que la cancelará totalmente), a Taiwan e incluso 30 millones de euros a España. Nuestro país dice que donará 4 millones de €, y que piensa cancelar el 60% y el otro 40% para proyectos conjuntos con empresas españolas. El ODG está criticando este hecho con mensajes y mociones en los ayuntamientos, aprovechando que el gobierno sigue estudiando la propuesta. Aun así Haití deberá pagar grandes cantidades durante décadas. En esta situación ¿cómo puede afrontar la reconstrucción si aún tiene tanto que devolver a sus creditores? Pero realmente ¿quién debe a quién?

Segunda Parte sobre nuestra ayuda y su militarización...