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sábado, 13 de febrero de 2010

La Florida: de puto barrio de mierda al mejor barrio.

Convocados por Waslala para hablar La Florida después de la Ley de Barrios: ¿De vuelta a la marginalidad? ¿Salimos alguna vez de ella? ¿Vale la pena continuar aquí o nos vamos todos? ¿Queda algo de aquel orgullo de barrio de los 60 o de los 80? ¿Nos afecta lo de Vic? ¿Volveremos a ser un barrio conflictivo? ¿Quién podría liderar ahora una nova batalla por la dignidad, en los barrios pobres?

Allí nos presentamos para escuchar el sábado pasado, 06/02/2010 a las 19 horas en su local. Convocados por correo electrónico y mediante dos blogs.  Primero con La Florida puto barrio de mierda y posteriormente autocensurandose y creando La Florida es mejor barrio. Charla más cena.

Unos 50 asistentes, veteranos dirigentes vecinales del barrio dignos de veneración. Más jovenes activistas pero ya no tan jóvenes, integranes del CEL’H y algún concejal de izquierdas. Intentaré trasladar aquí lo que nos explicaron a casi medio centenar de asistentes. Lo que falte o falle culpa del Señor G y todo lo que bueno que haya es cosas de los ponentes.
 
Gaspar Maza. Preguntas en los barrios de la ley.
El primero en hablar fue Gaspar. Tuvo que esperar al visionado de un video que está realizando en colaboración con Ramon Parramon también presente. En el se recogen las impresiones de vecinos acogidos a la ley de barrios de la Generalitat de Catalunya, barrios de Campo Claro en Tarragona, la Florida de l’Hospitalet, Roquetes en Barcelona y otros. El mismo reconocía que el video tiene limitaciones, está en construcción, no hablan nuevos inmigrantes, se comparan barrios diferentes y a veces difícilmente comparables.

En palabras de Gaspar, con el video y la actividad que desarrollan pretenden no tanto responder como hacer preguntas, dentro del proyecto HABITUS. Con esa voluntar de generar preguntas está claro que no buscan cerrar los temas ni dar soluciones.

Permanencias.
En su trabajo de acercarse a los barrios siempre ve el recelo del local respecto al visitante y más si como es su caso va mirar y cabe la posibilidad de que los juzgue. Se le suma cierto etnocentrismo: nuestro barrio es el mejor, para lo bueno y para lo malo. Para el de afuera se hace evidente la percepción de cierta voluntad de diferenciación de lo cercano, como el anuncio de Villarriba y Villabajo, o como la reciente y clásica polémica entre Reus y Tarragona a raíz de la ley de Veguerías.

Es una relación de tensión también dentro de la misma comunidad y sin entrar en el terreno del inmigrante. Una relación que no ayuda a mejorar los barrios como le hacía notar un concejal de Valla para el que la ley de barrios no surtía efectos por el propio carácter de la ciudad basado en el recelo. Recelo respecto al ayuntamiento, respecto a las entidades, respecto al vecino de al lado, es algo atávico y que encontramos en más barrios.

Transformaciones.
Como en el cómic de Eisner sobre 150 años en una avenida de Nueva York, muchos de estos barrios cambian, se van transformando en sus formas externas: nuevas carnicerías árabes, colmados latinos o paquistaníes o locales de Internet.

Incluso ha cambiado la forma de ejercer la solidaridad, antes en las iglesias se hacía nuestros propios inmigrantes, ahora se hace hacía fuera. Aquí está el ejemplo de la Chichigua que nació para la solidaridad con Nicaragua. Un fenómeno que ya estudió Durkheim el cambio en la forma de ejercer la solidaridad a raíz de la revolución industrial por personas que iban del mundo rural a la fábrica.

Han cambiado las fronteras del barrio, no está tan limitado como antes, el barrio adquiere extraterritorialidad. Ahora se viven en el barrio y se trabaja en otros, se pierde cierta relación con el propio barrio y se gana con otros lugares. Los barrios son contenedores mucho más complejos, con la nueva inmigración se puede vivir en l’Hospitalet y en Ecuador o Bolivia, como le habían comentado que estuvo por La Florida un candidato boliviano en campaña para las elecciones de su país. El capital social de los barrios los va transformando, pero nuestro disco duro tarda en adaptarse, ahí está la disputa por el uso del espacio público para usos diferentes, las quejas de españoles que no usan los parques pero se quejan de que los usen los otros. O que los puntos de encuentro desaparecen, hay quien no compra el pan en la panadería sino en la gasolinera, se hace más difícil coincidir con los vecinos.

Pese a todo, pese a los cambios tecnológicos que nos afectan, como Internet, necesitamos sitios donde localizarnos, ahí están los barrios.

Clara Carme Parramón. Desde la acción en este su barrio desde ya hace muchos años.
En su turno, Claro nos situó cuando llegó al barrio al barrio de Pubilla Casas con 23 años para quedarse. Es otro barrio de la ciudad justo al lado de La Florida y con el que comparte distrito y características. Está situado más en alto y su gente joven de entonces bajaba al centro social de La Florida de donde surgió la asociación de vecinos, en la que estuvo durante muchos años con algunos de los presentes en el auditorio. En su caso, no tiene identidades múltiples a diferencia de la mayoría de sus vecinos, andaluza y catalana por ejemplo, ella es catalana, no inmigró desde otras zonas de España.

¿Qué pasó en los 60 y 70 para que hubiese orgullo de barrio? ¿Qué pasa ahora?
Cuando ella llegó al barrio había unos descampados como los que se podían ver en el vídeo en las entrevistas a los vecinos de Camp Clar (Tarragona), sólo que éstos estaban cuidados y los de entonces eran mucho peores: sucios y llenos de ratas. Sin transporte, sin ambulatorios, una época en que muchas academias hicieron su agosto por la falta de colegios. Si lo viésemos con la mirada de hoy día diríamos que no se podía vivir, los taxis no se atrevían a llegar, aunque desde dentro no se tenía esa percepción. Es el momento de las grandes migraciones durante el franquismo, donde se llega a niveles del 70-80 % de inmigrados en la ciudad. Hoy en día en La Florida-Pubilla Casas se llega al 40% de inmigración, que es mucha pero la mitad de la de entonces. También había quien percibía tal porcentaje como una invasión, eso sí, sólo se comentaba cuando no había alguien de fuera delante, eran los mismos comentarios que hace mucha gente ahora. Es interesante echar un vistazo a los estereotipos de este barrio en la prensa de la época. Nos leyó algunos de la prensa entre 1958 y 1971, y eso que se suponía que en ella el franquismo era una balsa de aceite, el inmigrante (interno) recibía los mismos adjetivos que la del inmigrante actual (de fuera de la UE).

Integración.
Tanto entonces como ahora la integración se produce en tres fases. En la primera se produce una inserción social, el recién llegado está preocupado por encontrar lo básico: vivienda, trabajo y aprender a moverse en el nuevo entorno. En la segunda es la de la integración social, se base en construir relaciones sociales, basadas en un principio en la familia y el paisanaje dentro de un proceso lento. En la tercera, asentadas las necesidades y relaciones se puede avanzar de forma mucho más potente.

En los 60 y 70 ya había en el barrio bastante gente con el proceso de integración suficientemente desarrollado, con un sitio donde vivir y un trabajo. En el ámbito del trabajo estas personas participan del movimiento obrero que ya tiene una experiencia reivindicativa en la fábrica. Se dan las condiciones entonces para mejorar las condiciones del barrio. Se puede ir a pedir a las AA.VV. que las personas puedan intervenir en la ciudad. Se pude empezar a ver la participación propia en la transformación de un barrio que se va haciendo más de sus vecinos. No se puede obviar en este proceso el contexto de fin del franquismo, en los 70’s-80’s se acelera el proceso para muchas de estas personas de ser de l’Hospitalet, de ser de Catalunya.

Barrio marginal.
Ni antes ni ahora La Florida, y Pubilla Casa, han sido barrios marginales. Marginal es estar al margen de. Para el capitalismo es necesario que haya barrios como éstos, paro, trabajo en negro… es lo que engrasa la máquina. Marginal es aquél o aquello que el capitalismo no necesita: indigentes, recogedores de cartón… Claro que es evidente que todo tiene grados, el parado o el sin papeles tienen más riesgo de acabar en la marginalidad. Pero ni antes ni ahora ha sido un barrio marginal, pobre sí, marginal no.

¿Qué hacer?
Pensar en que hacer para recuperar el orgullo de barrio es fácil de decir y difícil de hacer. Hay que buscar motivos de orgullo en el barrio. Para Clara es relevante la tarea realizada por los colegios Eduard Fontseré y Pau Vila. Experiencias que están protagonizando sus profesores, pero también sus alumnos aunque sean menores. Hay que hacer que el barrio lo sepa y homenajee al profesorado y al alumnado. Hay que aprender de otras experiencias y ante los problemas hay que hablarlos. Y aunque no fuese un problema no le gustó el nombre del primer blog de puto barrio de mierda que sirvió para difundir la charla, ella no puede hablar de mierda para algo que quiere.

El barrio debate.
Después de Clara y Gaspar, intervinieron miembros de toda la vida de la asociación del barrio y otras fuerzas vivas de la ciudad. Sería aquí difícil recoger el debate. Se habló como había mejorado el barrio en las últimas décadas desde las deficiencias iniciales del barrio gracias a la lucha de la AAVV y de su crisis actual. De la búsqueda de nuevos espacios de relación, de la ley de barrios, del plan comunitario, de buscar ejemplos positivos. De la fructíferas luchas de los 70 que quizás sean ahora un lastre, en un momento que fue de una increíble convergencia de la iglesia y el partido comunista en la lucha por la mejora de los barrios. De los cambios sociales. De la crisis de las entidades y asociaciones, de la perdida de autoorganización incluso de los inmigrantes que en sus países organizan ollas populares y aquí se ponen como uno más en la cola de al administración o Cáritas. Debate que devino en conversación durante la rica cena que sirve para mantener un local y unas actividades necesarias si queremos un barrio y una ciudad vivos y mejores.

Los ponentesEl barrio de La Florida de l’Hospitalet
Para la moderadora, Montse Santolino, los dos ponentes combinan el estudio, la teoría y el discurso con el conocimiento sobre el barrio. Según el mail de convocatoria los ponentes son:


Gaspar Maza es profesor de Antropología en Universidad Rovira i Virgili y ex-educador social en el Raval. Sabe mucho de exclusión social y espacio público y de estrategias de integración de los inmigrantes. Lleva muchos años investigando sobre la idea de barrio y ha incluido a La Florida en sus análisis.

Clara Carme Parramón es directora del Arxiu Històric de L'Hospitalet y profesora también de Antropología Social y Cultural en la UAB. También ha estudiado la immigración, pero particularmente la femenina de los años 60 hacia l’Hospitalet, y las luchas antifranquistas, de las cuales formó parte. Fue una de las lideres vecinales de La Florida en los 60. Gracias a ella, y tantos otros, pudimos tener dos colegios públicos en el barrio, el Fontseré i el Ruyra.
Si la ciudad de l’Hospitalet es una ciudad obrera caracterizada por las diversas inmigraciones y una alta densidad de población, en el barrio de la Florida esta caracterización se dispara llegando a densidades dignas de Calcuta y Nueva Delhi. Es junto con el vecino barrio de Pubilla Casas y La Torrassa de los barrios de más inmigración extra-europea de la ciudad, y los que no lo son, son inmigrantes del resto de la España castellanoparlante, de los años 50, 60 y 70. Pocos hijos de esta inmigración quedan ya en el barrio. Un vistazo nos da un apabullante paisanaje compuesto de viejos inmigrantes españoles y jóvenes y niños más morenos del resto del mundo.
De esa primera gran inmigración surgieron las asociaciones de vecinos de los 70, de las que es su momento fue un destacado líder un joven trabajador de la FECSA y del PSUC cuando era residente en los Bloques Onésimo Redondo (hoy Bloques La Florida) y que años después ha llegado a conseller, hasta cierto punto metáfora de un barrio y una ciudad.
Asociaciones y personas que consiguieron mejorar grandemente un barrio en el que todo estaba por hacer. Hoy como ayer sigue siendo necesario que surjan personas de éstas entidades para ser voz de un barrio infrarepresentado en los medios y políticamente en las instituciones, en un dialogo provechoso para todos los ciudadanos de l’Hospitalet. ¿Qué hay ahora de aquellas luchas y asociaciones? ¿Cómo comparar una inmigración y otra en un barrio muy cambiado?

martes, 11 de agosto de 2009

De cuando faltó Isaac Rosa y me descubrieron a Marta Sanz aporreando a Mendoza, Larsson y los demás.

  • Literatura y compromiso (II)
  • No queremos problemas, sirvame rápido.
  • Larsson también es panfletario.
  • Cultura de masas contra la cultura popular.

Publicado en soitu el 28/07/2009.
Apreciado Pratxanda, al final no vino Isaac Rosa, uno de tus gurús, a la cita convenida. Problemas personales le impidieron venir a la charla sobre literatura y compromiso. Lo personal es importante, ya lo sé, hay problemas y obligaciones que a veces obviamos cuando hablamos de política. Quizás por eso en algún momento la iglesia católica decidió que sus militantes de vanguardia fueran castos y puros, o cuanto menos no se casasen o tuviesen hijos. Un error creo, como si la vida, nuestras vidas estuvieran fuera de la política, cuando creo que es al revés. Como tú tampoco pudiste venir, también por las cosas personales, y aunque ya hayan pasado unos días de la cita e Isaac Rosa no viniese, pues te comento un poco como fue. Ya escribí sobre la primera intervención, la de Higinio Polo. Y hoy quizás pretendo elevar a los altares de tus diosas (Les nostres deesses) a una nueva. Se llama Marta Sanz, y si puedes substituirla por la piratilla valenciana, pues mejor que mejor, se que es difícil. Roma se hizo grande asumiendo más dioses y de más lejos pero no substituyéndolos, además que es novelista y no diputada. E igual no se deja y prefiere que la leas, a mi me entraron muchas ganas.
Una cultura que no dé problemas. Lamentando los problemas personales que habían impedido la presencia de Isaac Rosa, Marta Sanz decidió centrarse en hablar del mercado cultural, contextualizada la actual situación por Higinio Polo. Un mercado cultural en el que vivimos la cultura como puro consumo, como un objeto lúdico más, y no como un objeto de transformación y conocimiento. En la situación que nos envuelve la cultura es un agarradero para entretenernos, un fast-food cultural listo para evadirnos. Suficiente tenemos con el trabajo y las hipotecas como para buscar algo que nos moleste en nuestro tiempo libre. Y más ahora, en una situación de crisis, necesitamos un respiradero.
El rodillo postmoderno. Los habituales también tienen sus ideas. En España se inició la postmodernidad en la novela con “La verdad del caso Savolta” de Eduardo Mendoza, de esas novelas con una bonita carpintería y un entramado que te hacían exclamar: “que novela más bonita” (1). Y desde entonces, tanto en nuestro país como en Europa todos hemos sido aplastados por el rodillo de la postmodernidad. La cultura ha servido para homogenizar los gustos y neutralizador de la política. No nos lo parece pero la cultura es la cristalización de una determinada forma de pensar. Por ejemplo de la ideología dominante (2), así no parecen panfletarios o ideológicos cuando escriben Prada, Muñoz Molina o Gala. En cambio cuando escriben novelas Isaac Rosa, Belén Gopegui o ella misma si son tildados de panfletarios (3) “por la socialdemocracia tolerante” (4). Como si la cultura tuviese que dialogar sólo con ella misma y no con lo real.
De Larsson y vampiros. Nos pidió que no confundiésemos cultura popular con cultura de masas, en esta época de Larssons y vampiros crepusculares, donde las cosas son buenas simplemente porque las compra mucha gente. En el canon se confunde la cantidad con la calidad, se intenta pasar por democracia lo que no es sino demagogia que entroniza al mercado. Se hace difícil disentir de esto. No se permite la crítica desde otros puntos de vista, desde gafapasta, cosa que reconoció que era verdad, hasta otras críticas de las que no tomé nota le valió decir que la trilogía Millenium de Larsson le aburrió (5). Sí, pude ver que sus gafas son de pasta y en un repaso por internet ví algunas críticas. Para ella Larsson captó en sus novelas las grandes opciones de la socialdemocracia y hasta donde es posible la crítica desde dentro. Que si el capitalismo tiene fallas no es por si mismo sino por chorizos como Madoff.
Memoria sí, nostalgia no. Y el clásico qué hacer. Lo que a ella le gusta leer son críticas a la obsesión por la buena salud, a la belleza, a los triunfos deportivos, a los aires acondicionados de frío y calor, a la falsa tolerancia, al miedo y a la seguridad, a la corrupción y a nuestra propia voluntad de dejarnos corromper un poquito. Contra la autocensura que se produce por los grandes grupos y el saber como y de que escribir para que algo sea un éxito. Le gustan ejercicios de memoria no como nostalgia, sino para cambiar el presente. Necesitamos más películas y novelas que toquen temáticas de la izquierda y de la memoria sin caer en la literatura de la lágrima. Se hace necesario rescatar todo el lenguaje que nos han robado a la izquierda: libertad, tolerancia o solidaridad. O no dejarse engañar con sinónimos que no lo son, por ejemplo capitalismo y democracia, o comunismo y horror. Hasta Bill Gates no han robado estas palabras poniéndonos cara amable.
Žižek en Soitu? Marta recordó que el filosofo Žižek dice que da la impresión que siempre hay culpables de los crimenes comunistas, se puede ir a buscar a Stalin, y si no a Lenin, y si no a Marx y si no incluso a Hegel, pero los crímenes del capitalismo no tienen nombres y apellidos (6). Si no que son “naturales”, esto forma parte de la ideología invisible. Son el tipo de cosas que la cultura y literatura comprometida deben hacer visibles y no es nada fácil ni para el que escribe ni para el que lee. Pero es necesario (7).
¿Alguien habrá citado a
Mis notas.
  1. No la he leído, debería hacerlo, se la debo a pedir a mi padre. Por algo se la regalé, espero que mi padre siga en la estela de la modernidad. Sí, mi padre sigue teniendo una idea muy clara de lo que debe ser un futuro de progreso.
  2. Cuando entré en AEP eso me enseñó el señor del tiempo cuando aún no lo era, “la idología dominante es la de la clases dominantes”. Por eso insisten ahora con lo de la “cultura del esfuerzo” la clases dominantes, cuando hablan pero no cuando publicitan.
  3. Para que lo entienda algún despistado, si tu a un trofeo futbolístico le llamas Copa del Rey eres “normal”, si dijeses que mejor era llamarle Copa de la Federación te llamarían “jodidorepuclicanoreconrosoypocodemocrataquenoaceptasquelaconstituciónlahemosvotadotodos” y luego ya tomarían aire.
  4. Va fuerte, va fuerte,… Marta Sanz, pero se agradece.
  5. Pero pienso yo, ¿es posible leerse 3 “libracos” en 72 horas y tener buena opinión de ellos e incluso de la lectura? Pero pillo por donde iba ella en la crítica. Le pediré a mi mujer que me los deje, igual en catalán gana respecto al castellano y el sueco.
  6. Madoff sí, ¿no?
  7. Siguió un debate con aportaciones y diálogos con la mesa interesantes.
Habrá que seguirla, aunque pueda dar cierto respeto su rebeldía intelectual cuando llevamos tanto tiempo domésticados para pensar de forma tan mansa. Hay que seguirla por hacia donde mira con sus gafas de pasta, y que "una lectora sentimental" siempre será de fiar en su búsqueda en el uso de las palabras.

jueves, 6 de agosto de 2009

En la crisis, el intelectual ante su compromiso. Higinio Polo.

  • Literatura y compromiso (I).
  • No vino Isaac Rosa pero si Higinio Polo y Marta Sanz.
  • Faltan el instrumento y el diagnóstico.
  • Poco puede hacer el intelectual para un salida revolucionaria a la crisis.
Publicado en soitu el 27/07/2009

Sigo los artículos de Higinio Polo en el El Viejo Topo. Los que realmente me gustan son los que hablan de una ciudad o de un artista o escritor. Lo hace entre lo biográfico, lo político y lo cultural y desde su personal punto de vista, como todos cuando escribimos. Reconozco que me cuestan más los más puramente políticos.

Hace unos días pude escuchar sus reflexiones sobre la literatura y el compromiso en l'Hospitalet. Estaba anunciado en el cartel junto a Isaac Rosa y Marta Sanz. Isaac no pudo venir y empezó Higinio su intervención fiel a su estilo más bien histórico, por algo además de novelista es Doctor en Historia contemporánea.

Los 2 siglos de excepción europea.

Hizo más bien un viaje en la historia del intelectual desde el siglo XIX. Pasando por Francia y el caso Dreyfuss, e incluso en el debate consiguió llegar hasta Camus y Sartre, claro. En este repaso de dos siglos, que comienza con una China que en 1815 era el centro productivo del mundo y en el que Europa empieza a avanzarla para pasar por una gran crisis de la que ahora empieza a recuperarse. Dos siglos en los que Europa ha sido una excepción, con su estado del bienestar y su versión dulce del capitalismo. Gracias a la existencia de la URSS y al miedo al contagio de sus ideas, y gracias también a las luchas sociales producidas en su seno.

Los intelectuales en la salida a la crisis.

Hay intelectuales en estos momentos quieren intervenir, pero carecen de los instrumentos y del diagnostico. Precisamente ahora cuando nos presentamos a grandes problemas, a esta gran crisis. Pero es una crisis variada: social, ecológica, de cambio climático y de aumentos de la población y las armas. Y con un debilidad tremenda de los partidos de izquierda y los sindicatos, debilidad ideológica y numérica.

Ante esta crisis existen varias salidas:

  • la autoritaria, llegando incluso a la guerra.
  • la revolucionaria, que ya le gustaría pero para la que no hay herramientas ni situación política adecuada.
  • la especulativa, con más privatizaciones y haciendo pagar a la población el coste de la crisis.
  • y la productiva, innovando y con un cambio de modelo productivo.

Se preguntó qué pueden hacer los intelectuales para que la salida sea el segundo escenario y no la salida autoritaria. Poca cosa, quizás escuchar para poder dar fuerza, lírica y épica a la expresión de la organización hacía ese futuro y pensar en hacer posible ese deseado escenario.

Fue una intervención más histórica que sobre la vinculación de la literatura con el compromiso, pero necesaria para dar perpectiva y voz ante salidas no deseadas a crítica situación actual. Y buen preludio a la intervención ya más centrada en el mercado cultural de Marta Sanz.