Mostrando entradas con la etiqueta El Oficinista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Oficinista. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de octubre de 2021

El Oficinista: Cuando la yaya dejó de trabajar.

La mujer siempre ha trabajado, una cosa es que se nos tenga en cuenta, pero trabajar siempre hemos trabajado. En el hogar si quieres, pero no solo en cosas de la casa. Mira que es esclavo trabajar en casas, que en un bar lo es, pero trabajar en casa lo es más, me acuerdo de las montoneras de ropa para coser, mi abuela, la yaya y yo. Y era un no parar, muy esclavo el trabajo en casa, si puedes evítalo. 

La yaya decía, un día querré no trabajar, y poco le duró. Justo dejar de hacer cosas así en casa de las que hacíamos y empezarle un malestar en este hombro. Y empezar a ir al médico y no le veían el qué, y seguía con el dolor. Poco disfrutó de “no trabajar”. Luego el brazo le dolía al ir para atrás que no podía hacer así, ¿ves? Y médicos, ahí sí ya acabó viendo el de la Seguridad Social lo que tenía, que tenía Parkinson. Entonces no se sabía mucho de esta enfermedad, le llamaban la enfermedad de Franco y poco más sabíamos. Ahora las cosas han avanzado mucho pero entonces..., costó que le dijesen lo que tenía y fue a médicos por su cuenta y de la seguridad social. El que se lo encontró era de la Seguridad Social, sí, y le dijo consulte y mire, pero ya le digo yo que no hay mucho que hacer. Ahora mismo. 

martes, 1 de enero de 2019

El oficinista: reformas comunitarias

Cruz no le acababa de ver la gracia a la alegría alborotada de El Oficinista, al fin y al cabo era una foto sin mucho estilo del edificio de la vieja comunidad del piso de soltero de él. La fachada era sólo de 2 colores en dos variantes de marrón, quizás color tierra, quizás rojo oscuro. Una fachada modesta, ni colores actuales, ni escenas mitológicas que quisiesen explicar algo del pasado al presente, ni siquiera relieves de flores o animales. Simplemente una fachada más de un edificio más de aquellos barrios que daban cobijo a gente cada vez más diversa y que envejecían a forma acompasada a sus inquilinos, hasta que estos huían de una forma o de otra o simplemente se resignaban a hacer juego con las fachadas, menos los domingos por las mañanas que en el que barrio lucía como si aún fuese el gran día que fué, el del descanso que alegraba almas y cuerpos.Podía reconocer que no era un simple cambio cosmético, sino que también se mejoraban otras partes del edificio aunque aún quedaban cambios por hacer que podrían llevar algunos años más. Hacía tiempo que no había estado dentro del piso, ni dentro de aquella habitación, ni dentro de aquella cama de la que recordaba el frío pero poco, el que duraba hasta que se abandonaba a la calidad intimidad, y las alegrías que la acompañaban, mucho más desenfadadas que todo aquello de las fachadas, los bajantes y otras instalaciones. Le quedaba mucho al edificio para que cualquiera se sintiese orgulloso de él.

viernes, 18 de mayo de 2018

El Oficinista: las pequeñas viejas victorias.

Él: El oficinista.

Mira Cruz, te aprecio, pero todo no puede ser tan negro, ni de lo entonces, ni lo de ahora. Será que trabajar desde las alturas de Barcelona me da la sensación de triunfador como dices y que quizás ya no sepa quién soy. Pero mira, desde mi mesa, además de ver media Barcelona y parte el inicio del Bajo Baix Llobregat, un auténtico lujo, veo esos edificios de ahí, los que están justo al lado del dragón y enfrente del polideportivo. No sé si te he dicho demasiado que en su construcción trabajó mi padre cuando no haría mucho que habría llegado del pueblo, casi mata a un hombre por accidente, no sabe cómo pero le dio a un hierro que cayó por el hueco del ascensor y había un compañero dentro de él. El hierro caía y caía directo y en los últimos metros golpeó con suerte inesperada contras la pared y se desvió el golpe mortal.

lunes, 19 de junio de 2017

El Oficinista: de Londres a Sants.

Ella: Cruz

La tele encendida, la radio ardiendo y pensando en quemar el periódico después de los atentados de Londres. No acaba de entender lo que le dicen, echa en falta mucho que no le dicen. En estos casos siempre le dan ganas de volver a la tetralogía de Buru de Pramoedya Ananta Toer entre los libros amontonados en 2 líneas de las librerías. Aquel Minke periodista en la Indonesia colonial al que se le contraponían los valores europeos de la ilustración llegados con el invasor holandés con la constatación que un javanés como él no tenía los mismo derechos del civilizado europeo recién llegado.
No se habla de los Minkes en los análisis de lo ocurrido en Londres. Ni una palabra del no tan lejano colonialismo e imperialismo inglés, solo loas a la democracia inglesa y sus valores, y su flema democrática. Fotos de gentes de fuera que han llegado como si fuesen novedad, cuando sus padres o ellos mismos eran súbditos británicos sin haberse movido de casa. Ni una foto del príncipe Harry ataviado de militar en Irak, para no tener que explicar qué hacía el príncipe Harry armado en Irak. Se vieron las fotos en su momento pero le hierve que ahora no se conecten todas las fotos e informaciones y tiene que reconocer que aun así su sonrisa es de interés. !Ay el lado oscuro! Y nada más oscuro que el deseo y la verdad.
Lo apaga todo, pero no se cierra nada en su cabeza. Dolor.
Si se pueden hacer tanto daño con un coche y un machete, se puede suponer la clase de infinito  horror y daño que se puede generar con el armamento del sonriente y gamberro príncipe Harry y con los bombarderos de sus compañeros de armas. Los mandó allí su electo presidente, lo eligieron sus conciudadanos. Pero nadie es responsable, los crímenes de Blair no serán juzgados. No son comparables en justicia con los de Sadam, porque forma parte de los valores europeos las dos varas de medir.

sábado, 30 de julio de 2016

El oficinista: de Moscú a Barcelona, las cosas van

No, seguro que no eran los mismos que cuando se habían conocido hacía ya más de quince años. Por su parte no sabía si era madurez o desgana descreída. Si pelas demasiado una cebolla te quedas sin cebolla le había leído a Semprún cuando le flipaba quería ser el héroe de la clase obrera. Héroe o redentor o simple perdonavidas que quería añadir algún cero el cheque de gratitud que siempre se acaba queriendo cobrar.

El Oficinista, como tampoco Vicente Sala, que cuando iba a reuniones a Madrid en autobús. Cuando se conocieron El Oficinista fue en tren, en un tren que ya no circula y pagaba el vicerectorado de estudiantes. Siempre ha pensado que si empezaron a hablar fue por el corto mono azul que llevaba la otra mitad de la delegación barcelonesa. Se hacía mirar aquella chica conservadora en lo económico y liberal en lo afectivo, o a eso jugaba ella y les había quedado a los 2 un documento que entonces le parecía demasiado socialdemócrata, ahora también pero por motivos diferentes.. Pero al final de la semana se quedaron hablando los 2 chicos de sus monos azules internos que habían heredado de alguna forma u otra de sus mayores y no acabaron de ver del todo que había debajo de aquel otro corto mono, un fracaso más que sumar.

Hacía quizás algo más de 15 años que El Oficinista había ido a la conmemoración del 500 aniversario de la fundación de la Universidad de Alcalá de Henares, quien dice 500 dice 15 de la nueva universidad creada en la época de final del baby boom universitario cuando todo era de color moderno en España después de Olimpiadas, Expo y primer AVE Madrid-Sevilla. La delegación barcelonesa se alojaba en la misma residencia que la de la Universidad de Moscú post todo lo que habíamos conocido hasta entonces y que ellos creían que era inmutable si no era para avanzar.  La delegación de 4 estudiantes era digna de una película antisoviética a lo Ninotchka, así se lo pareció al verlos sentados frente a frente en los 2 sofás del comedor. El jefe ampliamente sentado en uno de ellos y los otros 3 encajados en el otro. Situación desigual que se le quedó clavada como los comentarios del único de los otros 3 que hablaba español y hacía de traductor. En aquel Madrid tan lejos de Moscú en el que all traductor le sorprendían los coches que veía por el gran Madrid, coches normales. Normales; en Moscú quien tenía coche tenía un cochazo y el el resto pues nada o una nadería de coche. Se le quedó la cara de su novia fija discontinua de entonces cuando se lo explicó. La cara de Cruz al escuchar aquello.como imagen de la desigualdad y siempre le vino esa historia a ella cuando a los inicios de la crisis general se ponía como ejemplo del vivir por encima de nuestras posibilidades los cochazos comprados a cuenta de las hipotecas. Le revolvía el comentario del traductor del ruso a la situación española. ¿Cómo se debe decir desigualdad en ruso o la habrían pensado en borrar de su diccionario después de 1917?

El inicio de la crisis general no les acababa de coger directa y gravemente a ninguno de los 2. Si lo hacía no era de lleno. Eran un triunfo de los trabajadores o del socialismo. El Oficinista se veía como el legado del triunfo social de los de aquellos sectores que habían accedido por fin a la universidad con los gobiernos del PSOE y tenían derecho a rentabilizar su esfuerzo de alguna manera. ¿No era aquello que el comunista sin carnet de su padre o con carnet como el padre de Cruz o Sala reclamaban como comunismo o socialismo según el día?

En Cuba o Rusia quien vale para estudiar estudia y a los niños les dan un vaso de leche en el colegio cada día… y todos tienen casa y sanidad”. Sus hijos habían estudiado porque valían o simplemente se lo habían podido permitir y no les había faltado nunca el colacao y el bocadillo en el patio. Por casa no sería.

Si había sido por los socialistas del PSOE o por la lucha del PCE y Comisiones como mantenía Cruz cuando se ponía provocadoramente chula hasta hablar de Felipe como agente de la CIA o decir que todo lo que habían rematado en una primera fase el PSOE eran cosas de la UCD en dialéctica con el PCE con posibilidades de movilización. Ellos se habían aprovechado y de una forma o de otra a pesar de las crisis cotizaban para las pensiones de sus padres. Y algún derecho o privilegio se habrían ganado con su esfuerzo, ahora les debía tocar a ellos.

Vicente Sala llegaría en un tren de Alta Velocidad Española que saldría y llegaría a su hora. Cogería el metro hasta la universidad que tuviera que ir, ahora como investigador, lo cogería y llegaría según lo previsto. Andaría por las aceras con baldosas y cruzaría por paso de cebra que se iniciaban y acababan en semáforos. Podría leer algun periódico sin problemas e incluso con alguna crítica al gobierno mientras se tomaba un café con leche y un bocadillo de jamón con tomate untado y aceite de oliva. Las cosa funcionaban para ellos y podían incluso encontrarse en la plaça de Joan Peiró el ministro asesinado por el franquismo. Y de allí bajar al parque de la España Industrial por la parte del dragón para no tener que esquivar a los vagabundos que vivían en la torre principal. 

Hablarían de sus trabajos y proyectos si el niño les dejaba porque Júlia había decidido irse de compras con su madre. Y lo hicieron.

Vicente se reía de los problemas con el piso que tenía alquilado El Oficinista: “¡quién te ha visto y quién te ve!”. La inquilina había dejado de pagar durante un tiempo porque había perdido el trabajo que tenía cuidando a una mujer mayor. Despareció la mujer mayor y desapareció el trabajo. Tenía un delay de 2 meses pero iba haciendo por pagar y siempre estaba el sostén de los padres en caso de problema grave le podía ayudar a resolver. La inquilina no podía decir los mismo y cualquier golpe de mala suerte podía pasar por patinazo propio.

El Oficinista tomaba café solo en el chiringuito del parque mientras el niño jugaba, se acercaba y les preguntaba ora por alguna foto del periódico que había encima de la mesa ora porque se diesen prisa para jugar con la pelota. Un niño despierto, todo un proyecto. Café,horchata y helado pagados. El ambiente del parque no decaía y los paisanos de la inquilina a la que no conocían ensayaban sus bailes para carnavales o alguna fiestas patrias de aquellas tierras que un día también fueron España. Objetivamente la inquilina le estaba manteniendo el piso sino pagándolo, pero subjetivamente era una lata para sus encuentros esporádicos con Cruz, el espacio y la piel también son cosas materiales.

Vicente de Madrid se fue con el crío a jugar mientras El Oficinista se concentraba en la lectura de La Vanguardia. Así estaba el patio escrito y allí el patio general. Vicente y Aristóteles Oficinista zapateaban la pelota hasta que se acercó otra niña del cole con su padre y sus 2 hermanos a jugar con ellos. Desde lejos los reconoció El Oficinista, el padre parecía tímido o simplemente no dominaba el idioma, pero con el madrileño parecía más suelto por el reporte que le dío al volver. Un irresponsable que había dejado el trabajo, porque pasaba 12 horas fuera de casa y a pesar del casal infantil aún tenía que pagar una cangura que hacía que perdiese dinero. Seguro que Cruz pensaría que irresponsable no, o por lo menos no irresponsable familiar y al madrileño las cuentas le salían claras, por clara ventaja competitiva ese padre debería hacer canguros en vez de dedicarse a otra variante de los servicios.

El Oficinista no se podía imaginar el trayecto del otro padre al bajo Baix Llobregat en transporte público, el ganaba bastante en los trayectos diversos con su 4x4 urbano y de ahí sacaba dinero para comprar tiempo de lectura mientras el otro debía enganchar 2 transbordos. ¿Qué diría Cruz? La echaba de menos aunque fuera para escuchar decirle la suerte que tenía de ser un moscovita con cochazo a aquellas alturas, y que aún le estaría salvando el cole público del hijo, concesión aún no clara si a su mujer, a su amante o al que fue.

Publicado y debatido en DecateCallejero.com en 07/07/2016.

domingo, 27 de diciembre de 2015

El oficinista: tiempos.

Es difícil ir con los dos niños cansado, con la cabeza allí, en ellos, en la vigilancia de ellos, en la educación de ellos, en el presente y en el futuro de ellos y haciendo frente al cansancio del día a día en casa y en la oficina. Esta vez no le acaban de recargar sus risas ni sus juegos. Cansancio de no poder ser el joven que hacía y deshacía, con todo hecho por alguien, como él hace ahora pero entonces con menos razón. Pero levanta la cabeza buscando el aire, estirando el pecho, gira alrededor y encuentra en este sol de otoño o de primavera, otra luz bajo la de aquel. La vuelta a la sensación de encontrarla. El recuerdo de mil luces, de cuando podía ser que no pero era que sí, o era capaz de convencer al devenir de que tenía que ser que sí y lo acababa siendo. Entonces cuando  tenía mucho dinero, pero sí mucho tiempo y todo lo de casa hecho.
Cruz parece que hace lo que le viene en gana. Él se siente en falta, al no ser uno de los de ella, él con tus dos niños que son tu vida. Y mensajes en el móvil haciendo y deshaciendo lo que cabe dentro del aparato pero nada fuera de él.
CG: ¿Vas o vienes? ¿Estás aquí?
EO: Voy y vengo, la verdad es que voy y vengo. Estoy aquí pero justo me han llamado del trabajo para una consulta y ellos han corrido a jugar que es lo que les toca.
CG: Ríen. Se les ve contentos. ¿Debe ser una alegría? Ahora que no sé cómo llegas, me dijeron que andabas liado en el trabajo.
EO: Intento hacer mis horarios, pero a veces se alarga y muchas veces hay que ponerlos en alguna extraescolar.
CG: ¿Tú también?
EO: Bueno yo no tengo horario de profe. En algún sitio tengo que tenerlos, porque en el cole a su hora los echan y no siempre podemos llegar alguno de los dos, y los abuelos deben descansar.
CG: A veces parece que el gran problema de los colegios no es la educación, sino donde poner a los niños. En vez de la consellería de educación deberían ir a la Dirección General de Tráfico.
EO: ¿A la DGT?
CG: Bueno, ¿quien lleva los aparcamientos?
EO: Ja, ja, ja… ¿creo que es cosa de los ayuntamientos?
CG: Ves, como las guarderías y un poco los coles. ¿Así que mucho rato en la oficina?
EO: Estoy, estoy, la semana pasada criticaban lo del presentismo no sé dónde. Se hace un poco lo que nos piden. Esos horarios largos en vez de efectivos. Si en casa o en la calle se me presenta el trabajo, es normal que en la oficina se presente mi vida. De hecho hago más vida allí que en casa con mi mujer y mis hijos. Por lo menos despierto.
CG: Bueno porque te dejas. Ves por feina i apa!
EO: Sector servicios, marca y manda el cliente. ¿Tú no te quejaste el otro día del técnico del lavaplatos?
CG: Claro, no soy ama de casa.
EO: Él tampoco, y para que te vaya bien a ti él tiene que hacer horarios extemporáneos.
CG: Lo que tú digas. Pero no me hablaste de los horarios de Noruega, cuando fuiste a ver a Javi y Montse. ¿No había buenos horarios allí?
EO: Eso dicen, pero un poco para los Noruegos y asimilados como ellos. Horarios intensivos, yo también podría comer un bocadillo o un tentempié en media hora e irme pronto para casa. Los que como los jefes comen cada día fuera no lo sé.
CG: …
EO: Estoy con un cliente que tiene la sede en Austria, cada dos por tres uno de ellos tiene fiesta y hacen un horario aproximado que acostumbra a ser de lunes a jueves de 7.30 a 16.30 y los viernes suelen hacer de 7.30 a 12/12.30.
CG: Firmo.
EO: Pero verías menos la tele.
CG: !Firmo!
EO: Incluso te perderías los debate políticos que acaban bastante tarde.
CG: Sí, no dan ejemplo aunque luego se llenan la boca con la conciliación y con los horarios. Además no sé qué pasará esta vez en las elecciones, si me merecerá la pena estar al corriente de la campaña.
EO: ¿Votabais hoy la lista y la coalición? ¿Y qué?
CG: Creo que saldrá que iremos a parte, pero siguiendo la nueva tradición me temo un Tsipras. Por cierto he aprovechado y he ido antes a comprar al mercado por si no me daba luego tiempo.
EO: Ves, yo he comprado precocinados, ahumados y latas en el super. Y decías lo de Noruega, los supermercados en Noruega hacen unos horarios superlargos, y la verdad es que pocos de los que trabajan en ellos parece indígenas.
CG: Bueno igual les compensan.
EO: Igual. Pero es como aquí, que también dicen que hay empresas con horarios intensivos y que incluso a una hora determinada te apagan la luz.
CG: Deben tener sindicatos fuertes y esas cosas, como en los países nórdicos.
EO: No sé, yo me temo que las cosas jodidas las tenga externalizadas. Me gustaría verlo.
CG: ¿Y tendrás tiempo para mí algún día de estos? También te quiero ver despierto y no quejoso.
EO: ¿Me invitas a comer?
CG: ¿Algo bien cocinado, no? Te lo cobras caro.
EO: Será tu contribución a mi dieta mediterránea.
CG: La dieta mediterránea es tiempo, paseos y palabras.
EO: Y chicas guapas. Podemos aprovechar un día que los jefes alarguen su comida.
CG: ¿En mi casa? 
Parecía que podía ser que sí, como si estuviesen allí hace 10, 15 o 10 años. No sabía si lo había deseado o no con las suficientes fuerzas, como llevaba haciéndolo los 2 últimos meses. Los niños se acercaron y se lo llevaron de allí, querían ver a la mama y jugar juntos los 4 un rato largo. Un tiempo largo para quedar tatuado para siempre en el reverso de nuestras pieles, donde nos quedan los tactos de nuestros padres, de nuestros hijos y de los que los hacen posibles.

viernes, 19 de octubre de 2012

El Oficinista. Reformas domésticas.

En Debate Callejero 19/10/2012: El Oficinista. Reformas domésticas.

CG: ¿Hace mucho que esperas?
EO: No, acabo de hablar con el paleta de las reformas del piso. Del pisito.
CG: Estamos de estreno.
EO: Sí, bueno. Ha sido la bomba el tipo. ¡La bomba! Todo pulido, todo limpio. Pero en la habitación grande una cama de matrimonio, vale, pero de las estrechas, eso sí un montón de armario. Amplias estanterías, puertas super cuadradas. Paredes blancas, sin gracia.
CG: Hombre, para el uso que le das al piso te iría mejor una cama grande. No te sonrojes. ¿Y tú ni mu, no?
EO: No. Claro, le he dicho, que a mi me iría mejor una cama más grande y no tanto mueble que traigo poco que guardar. Y algo de alegría. Y él diciéndome que no sé de lo que hablo, que el tiene mucha vida y experiencia, que hay espacio para dos allí para dormir y que al ser un piso pequeño un armario grande da mucho respiro. Y que el blanco nunca pasa de modo, que otros colores cansan.
CG: ¿No le has explicado tu gusto por la cama grande?
EO: ¡Quita! Que debe ser de misa casi diaria.
CG: Si, son cosas nuestras, no tiene que meter las narices tu experto vital. Ni nosotros en la suya, que al tipo no le debe gustar su mujer. Un espacio para dormir y punto.
EO: Bueno, pero tiene en mente el procrear, no sé si con palomas o con que. Me ha dejado la habitación pequeña como si fueran conejeras.
CG: Hombre, la cría urbana de conejos como alternativa a la crisis.
EO: Eso para ti y tus chaladuras alternativas. La cosa va, en que me ponga a tener hijos. Lo ha montado para poner literas, en su cabeza allí caben cuatro.
CG: ¿Cuatro? ¡Qué locura!
EO: En su cabeza, a mi muy loco ni dos. Y otra vez a vueltas con su experiencia, con que el sabe de la vida, de cómo reformar un piso, del alicate, de la pintura y para lo que no sabe él tiene a su cuadrilla.
CG: No me lo digas, la cuadrilla de los mejores.
EO: Sí, técnicos diplomados. Bah!
CG: Y los mejores están por pisos para tener hijos y más hijos. Cama pequeña para hacer lo que hay que hacer, literas a saco, la cocina sólo con fuegos grandes para hacer comida para regimientos. Todo dicho de forma técnica. ¿Va así?
EO: Va así.
CG: El piso es tuyo y tu vida también. De toda la vida por más técnicos que digas tú, un paleta es un paleta y no decide como deben ser los pisos. Además en tu caso no tienes ni que hablar con nadie, en esto ni tu mujer opina. Hablas con el paleta, hablas con el lampista… vale, pero tú les dices lo que quieres.
EO: He confiado.
CG: ¿Has confiado?
EO: Joder, el era el experto, no tenía tiempo ni ganas de dolores de cabeza, me parecía claro lo que había que hacer. Así lo hago en mi trabajo, en la oficina confiamos en el técnico que toca.
CG: ¿Experto? ¿Técnico? Oye tu paleta no se llamará Monti o Draghi …
EO: ¡Comunislistilla! Ahora no me metas la chapa señorita Guardiño.
CG: ¿Señorita? Si te mentas mi apellido es que estás tocado. Para tu paleta Draghi, en el mejor de los casos su vida va de dormir con su mujer y tener un saco de hijos. Vamos incluso diría que no le gusta su mujer, yace al lado y la preña. Desde sus necesidades las reformas han sido perfectas para un piso perfecto…
EO: … a sus necesidades. Vale, querida Cruz. Tu madre te puso el nombre con criterio. Si no fueras tan guapa el carácter te perdería. ¿Quieres subir a verlo?
CG: Pensaba que no me dejarías subir, que irías a buscar a alguna experta profesional. Esto… a una técnica diplomada.
EO: Ciertamente con un beso tuyo no se sube el PIB.
CG: De todas formas ya hace muchos años que no lo hago una litera. 

miércoles, 6 de junio de 2012

De 7 a 1.

Desaparecer entre la espesura
de la melancolía que sólo
dejo crecer los domingos.

Desaparecer de tarde en tarde
para volver el lunes en lo que soy:
La única tuerca que todavía no sabéis substituir.

martes, 8 de febrero de 2011

LHa diferencia esencial, en el alquiler municipal.

El Oficinista tiene un piso puesto en alquiler a través del Ayuntamiento de l'Hospitalet. Bromas de la economía que no quiere explicar. Hace más de dos años y medio la firma de la encargada de los mails era esta:
Xarxa de Mediació per al Lloguer Social.
Oficina de L´Habitatge
L'H2010, societat privada municipal, SA
C/Llobregat 116-120, baixos, L'Hospitalet de Ll.
Tel. 93 334 79 59 Fax. 93 334 18 65
http://www.lh2010.cat/
Y ahora en plena crisis es está:

Borses de Lloguer
Oficina de L´Habitatge
L'H2010, societat privada municipal, SA
C/Llobregat 116-120, baixos, L'Hospitalet de Ll.
Tel. 93 334 79 59 Fax. 93 334 18 65
http://www.lh2010.cat/
Como sabe que en casa nos gustan los pasatiempos, en cualquier idioma, me propone que busque la diferencia esencial.

miércoles, 22 de septiembre de 2010