De un tiempo a esta parte me miro bastante el fútbol sala, es uno de los pocos deportes en los que l’Hospitalet tuvo un equipo en primera, la última temporada antes de fusionar las 2 ligas que había en la actual y dejar solo a la Real Federación Española de Fútbol. Por otra parte es un fútbol muy dinámico, no se puede dar un partido por cerrado hasta que pita el árbitro, y que se puede ver gratis por la televisión. Así que en casa estuvimos atentos a la Eurocopa de selecciones hace ya varios meses, y con colegas reíamos de los chistes sobre ciertas selecciones del Cáucaso o del este que daban al campeonato un aire de campeonato con la Brasil B, la Brasil C, y…
Soy bastante de la diversión con banderas, y me gustan estos campeonatos de selecciones junto con sus dinámicas. Eso de que haya una selección española con jugadores que el resto del año juegan unos contra otras y que en estos campeonatos se juntan con un objetivo deportivo común siempre me ha gustado. Cada vez más soy un hombre de otros tiempos también en esto.
También últimamente miro especialmente más el baloncesto, mi hijo juega en un equipo de barrio y se lo pasa bien. Hace equipo, aprende a ganar y a perder y forma parte de su educación, de su estar en el mundo. Así que este año vimos muchos partidos del Eurobasket dónde jugaba nuestra selección. A mi hasta cierto punto me hacía mirármelo esquinado eso de que se nacionalizara a un jugador sin ningún tipo de relación con nuestro país de forma exprés y con el único argumento que no teníamos ningún jugador nacional de categoría.