Parte del artículo basada en hechos reales.
Se lo podría explicar mi amigo El Oficinista, y recibir las críticas de nuestra amiga común Cruz Guardiño, pero esta vez se lo voy a explicar yo. El edificio donde vivo en Sants, es de 9 pisos, hace 10 años cuando compramos nuestro piso, a todos los efectos nueva construcción, era el momento álgido de la burbuja inmobiliaria justo antes del inicio de esta crisis que se nos ha quedado estable. Así que la venta de pisos se quedó a medias, y sólo pudieron vender 4 de los pisos y el resto se los comieron.
El resto de pisos en estos años ha pasado por todo tipo de vicisitudes: vacíos intentando vender no muy a la baja, plenamente vacíos, alquilados obligados por los pagos a la comunidad hasta que hará ya más de un año sino dos o tres que la constructora quebró. Entremedio el resto de (pequeños) propietarios nos vimos obligados a incluso una derrama solidaria, solidaria con la constructora hasta que se decidió a alquilar.
Una vez en quiebra la constructora pasa a estar bajo control de un administrador concursal, que entiendo que es alguien también del gremio inmobiliario. En esos momento se puse a disposición de recibir ofertas de los pisos en alquiler, pero siempre diciendo que tiene que pedir el acuerdo del SAREB. Así que el administrador concursal empieza a recibir ofertas y a consultar con el SAREB. Por suerte los inquilinos que viven de alquiler consiguen quedarse con sus pisos tras unos tiras y aflojas.