Hubo un tiempo en que las izquierdas y las clases populares reverenciaban a personajes como Pasteur o Fleming, por su benéfica acción científica. Se les ponían calles y se les vitoreaba como ahora sólo se hace con las estrellas de fútbol. La ciencia salvaba vidas y así lo percibían las clases más desvalidas, si no todas, porque conocían sobradamente como era su existencia. En unas situaciones que han cambiado mucho y sobre todo para mejor por la acción de la ciencia y de la medicina.En la mejora y extensión de nuestra esperanza de vida nadie puede dudar de papel de las vacunas. ¿Pero qué ha pasado para que desde algunos sectores sociales e incluso de la izquierda se juegue ahora ha demonizar semejantes avances?