Supongo que debería aprovechar el artículo de hoy para hacer campaña electoral, pero me parece que aquí todo el mundo tiene más o menos claro mi voto, sigo donde siempre y allá iré dónde vaya IU y quiénes sean sus referentes en Cataluña. Eso sí, con más simpatía que nunca al PSC, pero mucha menos al PSOE, vuelvo a la habitual, y sobre todo, con bastante animadversión al tridente procesista: JxCat, ERC y CUP. Aún no sé a qué juegan.
De Cayetana no hablo, no es que no sea de Barcelona o de Cataluña, es que me parece extraterrestre, estando seguro, como estoy, de que es una persona muy interesante.
Sigo recordando que aunque ahora parece que los ladrones de ERC tienen un rollo “moderantista”, desde sus filas presionaron y forzaron para que el presidente Puigdemont no pusiese la urnas y sí un 155. Así que finalmente casi que le tengo simpatías a Puigdemont, con el rebote que tiene que habitar en su alma con los escolanets y arrabaleros de ERC, desde las 155 monedas de Rufián, los giros a su figura y las diferentes versiones sobre la traición que le declinaron, como antes nos habían declinado a otros. ¿Se imaginan qué hubiese pasado si otros hubiésemos mostrado el mismo menosprecio por el presidente de la Generalitat? Pero nada nuevo que no hubiésemos visto ya en ciertos comportamientos durante el tripartito.
Y la CUP esperando a ver con qué nos salen el domingo. Personalmente no tengo su capacidad de aguante revolucionario y reconozco que me da pavor su vamos a Madrid a molestar, por no escribir otra cosa o buscar qué han dicho concretamente. Pero cada uno sabrá de dónde viene y que significa su presente.