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miércoles, 19 de mayo de 2021

¿Da para un VOX de extrema izquierda?

Así a bote pronto a mí también me sorprende lo que se intuye en la pregunta, aunque sea yo quien la haga. Se supone que cuando uno escribe tiene que tener muy claro lo que va a decir pero, una vez más, no es el caso sino más bien una exposición de inquietudes e intuiciones. Allá vamos.

Noto cierta fragua de organizaciones y personajes que se me van mostrando con cierto desacomplejamiento respecto a ciertos temas que en las últimas décadas en España iban más ligados a las derechas que a las izquierdas, o a mis izquierdas por lo menos.

La pregunta del título daría para mucho ya solo en explicar las definiciones de algunas de las palabras que uso, como cuando le preguntaron a Unamuno si creía en dios. Pero hemos venido a debatir como se iba al 1,2,3 a jugar. No sé si hoy el único que se ha ido topando en algunos espacios, no grandes, no de mayorías mediáticas ni organizativas, donde se muestra una izquierda (a la izquierda del PSOE) desacomplejada en el tema nacional, crítica con ciertos feminismos con más apogeo mediático, reivindicación de la familia, no incómoda con la jerarquización orgánica pero posicionada desde las élites, vuelta a propuestas organizativas “duras” del pasado…

Sí, un “nacionalismo español” reivindicador de ciertos aspectos de nuestra historia que en las últimas décadas estaban abandonados: imperio o llámalo aventura americana, vocación universal o hispanismo. Interés alto en la relación en esos aspectos de historia imperial o militar de España. En la misma línea, cuando menos críticos con los “nacionalismos periféricos”, con las nacionalidades, y muy hostiles al “procés” catalán.

lunes, 7 de septiembre de 2020

En el próximo artículo hablaré bien de las oposiciones.

Una vez en un reportaje por la televisión – no tanto sobre racismo como sobre inmigración en España o algo así – hubo una frase que me llamó la atención sobre la integración. Todo esto con comillas y matices. La que hablaba, quizás una socióloga o quizás alguna trabajadora de la diversidad, decía que lo de la integración no era una cosa solo de cómo los hacíamos a nuestras formas de vivir, o como les aportábamos todas nuestras virtudes, si no si pensábamos que esa mujer inmigrante nos podía aportar algo, qué podíamos aprender algo nosotros de ella. Es una cosa a la que le voy dando vueltas desde entonces en diversas situaciones. A veces la he mezclado con la idea de que cuando uno es minoría en una sociedad (soy de Izquierda Unida en Cataluña) y no es gobierno, pide que le escuchen, que le protejan sus ideas, que le hagan caso, que pueda protestar… y ya pensé ello de forma diferente cuando “los míos” (en sentido amplio) eran gobierno en Barcelona: había que aplicar todas esas cosas que pedíamos para nosotros a los otros.

Ahora que volvemos a una especie de punto 0 en esto del coronavirus y hablamos de reconstrucción, de pactos a medio e incluso a largo plazo, habría que empezar a concretar y valorar un poco cómo ha ido todo para estar preparados para hilvanar las soluciones si esta dramática situación pudiera retornar. Por la enfermedad en sí y, ya antes por la atomización electoral, se hace necesario hablar con todo tipo de gente. Sí, en una situación polarizada y con gentes en el parlamento con soluciones variopintas e incluso tensadoras de las reglas. ¿Con todos? ¿Hasta dónde? ¿De qué? ¿Con qué prioridades?

martes, 2 de junio de 2020

Croquetas comunes

Será porque no quería volver a escribir otra maldita columna sobre el coronavirus, será porque volveremos a cierta normalidad tarde o temprano o precisamente porque más que nunca en situaciones críticas, cuando hay problemas, la organización es más necesaria. Si todo fuese perfecto y bien, ¿para que las organizaciones de la izquierda? ¿Y para qué la izquierda sin alegrías familiares? Será ya por tanto el tiempo confinados y el sentido del tiempo que se me acaba llevando la razón, y confundo los términos.
Ahora parece que somos pocos los que nos dedicamos a hacer un caldo como dios manda, con una olla exprés, encargando que el pollero nos haga una apaño para el caldo o comprando un pollo entero y pidiendo que nos separen las carcasa y nos añadan un poco de gallina o pavo. Requiere cierta organización, y si se hacen las cosas bien comprar las hierbas en una verdulería: puerros, ramas de apio, chirivía, nabo y un par de zanahorias. Cebolla y patata. Así se construyó el movimiento comunista, con restos de serie, con carcasas y restos viejos, algún apunte interesante como el puerro, o cosas a las que otros no verían valor como el nabo y la chirivía. O la imaginación para poner un trozo de col. No debía faltar la predisposición de pensamiento para poner el día antes unos garbanzos en remojo y la paciencia para ponerlos ya con el agua caliente, no de primeras.