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lunes, 7 de septiembre de 2020

En el próximo artículo hablaré bien de las oposiciones.

Una vez en un reportaje por la televisión – no tanto sobre racismo como sobre inmigración en España o algo así – hubo una frase que me llamó la atención sobre la integración. Todo esto con comillas y matices. La que hablaba, quizás una socióloga o quizás alguna trabajadora de la diversidad, decía que lo de la integración no era una cosa solo de cómo los hacíamos a nuestras formas de vivir, o como les aportábamos todas nuestras virtudes, si no si pensábamos que esa mujer inmigrante nos podía aportar algo, qué podíamos aprender algo nosotros de ella. Es una cosa a la que le voy dando vueltas desde entonces en diversas situaciones. A veces la he mezclado con la idea de que cuando uno es minoría en una sociedad (soy de Izquierda Unida en Cataluña) y no es gobierno, pide que le escuchen, que le protejan sus ideas, que le hagan caso, que pueda protestar… y ya pensé ello de forma diferente cuando “los míos” (en sentido amplio) eran gobierno en Barcelona: había que aplicar todas esas cosas que pedíamos para nosotros a los otros.

Ahora que volvemos a una especie de punto 0 en esto del coronavirus y hablamos de reconstrucción, de pactos a medio e incluso a largo plazo, habría que empezar a concretar y valorar un poco cómo ha ido todo para estar preparados para hilvanar las soluciones si esta dramática situación pudiera retornar. Por la enfermedad en sí y, ya antes por la atomización electoral, se hace necesario hablar con todo tipo de gente. Sí, en una situación polarizada y con gentes en el parlamento con soluciones variopintas e incluso tensadoras de las reglas. ¿Con todos? ¿Hasta dónde? ¿De qué? ¿Con qué prioridades?

domingo, 31 de mayo de 2020

Por fin domingo de niños

Pues antes de ayer, domingo, fue el día de en el que pudieron salir una hora a pasear los niños como el mío. Mulligan dirá que no, pero en casa tenemos claro que la entrevista al Senyoret_U aquí en Debate Callejero fue la espita que movió la bola que dio a la rueda que lanzó al gobierno a buscar alguna mejora en la situación de los niños en este confinamiento agravado para ellos, que ni siquiera podían hacer algún pequeño recado, o acompañarnos para comprar el pan o tirar la basura. Por medio, una semana con dudas en la decisión final y la propuesta llevada a cabo. Primero el gobierno y el presidente con una primera aproximación ilusionante, luego la portavoz Montero parece que aportando tu reinterpretación para finalmente un acuerdo de una hora de paseo de un máximo de 3 niños con un adulto en un radio de un kilómetro. Ya dije que a mí lo que proponía Montero de salir a hacer recados ya me daba aire, la verdad, pero mucho mejor la propuesta final. En Cataluña, pues hemos tenido de todo, empezaré con lo leído a una pediatra en un medio importante como La Vanguardia:
Todas las experiencias que vivimos modifican la estructura cerebral, toda la vida, y tienen repercusiones en nuestra salud mental a largo plazo”, señala Beà, que prosigue que “es importante el acompañamiento que hagamos ahora de los niños y también una vez acabe el confinamiento, para ayudarles a digerir qué ha pasado. Seguramente, recordaremos este periodo, pero no necesariamente de forma que pueda lesionarnos la vida. Si la gente logró sobrevivir a los campos de concentración y llevar una vida plena y saludable, no hay por qué dudar que los niños también lo harán”.

domingo, 26 de abril de 2020

Coronavirus: la voz de un niño (12/04/2020).

Tú eres el Senyoret U, ¿cuantos años tienes?
Nueve. 
¿A qué curso vas?
Cuarto. Haré los diez el once de agosto. 
¿Dónde vives?
En Sants. 
¿Sants qué es? ¿Un pueblo? ¿Una ciudad? ¿...?
Es… un barrio de Barcelona. 
¿Es grande o es pequeño?
Bueno, está bien. 
Hay mucha gente por aquí. Vive gente enfrente, vive gente arriba nuestro. 
Sí [sonrisas], por la calle no. 
No es un pueblecito.¿Y usted y yo de qué nos conocemos?
Porque yo si tu hijo y tú eres mi padre. 
¿Qué está pasando estos días?
Pues que ha venido un virus nuevo. Que aún no saben de dónde ha venido ni qué ni cómo. Tienen sospechas y está contagiando a mucha gente. Mucha gente se está muriendo y por eso han dicho que nos tenemos que quedar en casa.
¿Y porque nos obligan a estar encerrados?
Pues porque si hay mucha gente por la calle, si uno tiene el coronavirus podría contagiar a mucha gente. Y entonces si estamos en casa es mucho más difícil que se contagie. Y así se contagie por toda la gente y sea el fin del mundo. 
Yo me acuerdo que tú al principio, antes de que nos confinasen, cuando traía el yayo el periódico, lo mirabas y te informabas. 
Sí.
¿Y eso por qué era?
Para enterarme un poco, para saber, por que yo ya me imaginaba que nos confinarian. Me imaginaba que tardarían más, no pensaba que sería ese día, pero sabía que pasaría para ver como iba evolucionando. 

sábado, 25 de abril de 2020

Juzgar apresuradamente en una Cataluña enfrentada.

Hay mucha gente en las redes sociales haciendo notar lo cívicos que somos por quedarnos en casa, nos vanagloriamos de hacer lo que debemos y de dar las palmas adecuadas. Tanto en Twitter, como Facebook e incluso en grupos y estados de WhatsApp. Hasta ahí todo correcto, salvo que estamos empezando a condenar en la hoguera digital, e incluso callejera, a personas con situaciones que desconocemos, porque su vida no es como la nuestra para empezar y para seguir por que una foto no basta para condenar a nadie.

Juzgando rápidamente a los pecadores callejeros y acaparadores.

Al principio del confinamiento recuerdo en un grupo de personas socialmente sensibles, la foto condenatoria a una señora que en el Mercadona llevaba más de un carro con carne empaquetada. La foto llevaba ya un texto condenatorio y se añadió lo que se comentó en el grupo. Pero nadie sabía la historia de esa mujer, si compraba para ella, si compraba para una institución o para ella o sus vecinos. Ni nadie le habría preguntado, aunque es posible que a estas alturas haya algún texto o imagen en internet con una explicación razonable, mucho más que pensar que alguien va a meter 2 carros de carne en casa en varios congeladores.