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jueves, 8 de diciembre de 2022

Nadie excomulgó al rey emérito todavía

La verdad que estaría por hacer un artículo desarrollado como una demostración matemática. Definición, axioma, y sus lemas y teoremas demostrados. Un poco por lo claro que lo veo, y otro por que estas cosas de hoy van de dogmas, y yo de axiomas.

No sería la primera vez que oímos o leemos de la jerarquía de la Iglesia Católica Española, todos hombres, opinando sobre sexo y los valores morales alrededor de ellos. No sólo para su rebaño sino para el resto de manadas que pacemos en otras éticas y visiones del mundo. No les parece bien la masturbación, el sexo fuera del matrimonio, el divorcio, las relaciones homosexuales… Todo esto ha ido evolucionando con el tiempo. Me refiero a su animadversión, el empeño en su oposición, pero sus tesis son claras.

Por ejemplo en 2004 tenemos que el “El arzobispo de Santiago ataca ante el Rey el matrimonio homosexual”. En el día de Santiago Apóstol el arzobispo de la plaza aclaraba a diversos poderes públicos, entre los que estaba Juan Carlos I como jefe del estado, su posición sobre moralidad católica y política (subrayados son míos):

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, invocó ayer el poder de la Iglesia para emitir juicios morales sobre política, exaltó las raíces cristianas de España y defendió el matrimonio heterosexual en la homilía-respuesta a la ofrenda al apóstol Santiago del rey Juan Carlos en la catedral compostelana”.

“[…] advirtió contra los intentos laicistas de aislar la Iglesia de la sociedad y señaló el poder de esta institución para emitir juicio moral «también sobre las cosas que afectan al orden político» cuando lo exijan los derechos fundamentales de las personas, o «la salvación de las almas«.”

“[…] El arzobispo de Santiago defendió el matrimonio «esencialmente heterosexual y base ineludible de la familia, cuya quiebra supone la quiebra de la sociedad haciéndola vulnerable a intereses que nada tienen que ver con el bien común». “

viernes, 13 de septiembre de 2019

Lo sagrado entre juras, promesas y la bodas de fin de semana.

No soy nadie como filólogo,
tampoco un humilde jurista,
ni distantemente teólogo,
sino un simple comentarista
que distrae al meteorólogo
en busca alguna breve pista.

Mañana sol y ola de calor.

Hay quien jura por la madre o por dios y la patria, o promete por su palabra y honor. No me he visto en el brete de tener que prometer o jurar, las veces que me han pedido como criaturas que lo jurase, creo haber dicho que con mi palabra valía. Lo debería haber visto en alguna película como el que me lo pedía. Pero en cualquier caso tengo claro que con la jura o promesa se ponía en prenda algo muy valioso para uno y si mentía o no cumplía lo acordado eso se perdía.