martes, 19 de diciembre de 2023

Cerrando el año 2023.

Pasados mediados de diciembre y con varias cosas de las que hablar.

¡Viva Cayo Lara!.

La verdad es que será navidad y por eso no me dejo llevar para meter la rajada del siglo contra Podemos. Simplemente me apetece gritar porque sí que ¡Viva Cayo Lara!. Aquí seguimos los de Izquierda Unida, no sé si seremos pitufos gruñones o somos lo que que a los pitufos gruñones les sonreímos y les decimos que algo habremos hecho bien ya que aquí seguimos, y cuando al final se trata de ir pueblo a pueblo y barrio a barrio estamos para seguir dando voz a las clases populares. Con nuestros errores, qué es lo que tenía no ser novedad. Como no sonreírles cuando ahora nos dirán en otro giro al cuadre personal que ellos serán la izquierda buena y fetén con lo que dijeron de nuestras banderas. Después del arriba y el abajo y otras cosas, pero es navidad y es mejor dejar la mochila de piedras en la puerta. Pero cómo fiarse de los consejos, que para mí no tengo.

Montando el Belén.

Esta semana pasada monté el Belén en casa, el pesebre y las figuras de mis padres. Mi madre me cedió el testigo y lo montamos por primera vez. Hasta ahora teníamos unos imanes con la sagrada familia, un par de ángeles y los 3 magos de oriente. Una familia corta como muchas modernas de ahora, 3 personas, y con la compañía de algún animal en el hogar. He vuelto a ver la presencia en el belén familiar de lavanderas, hilanderas, pastores, cazadores, cocineros, gentes que van y vienen, pero en cualquier caso clases populares. Igual eran cosas de finales de los 70, y de la iglesia de entonces. Aunque en mi casa el de más iglesia era yo, una muestra de rebeldía quizás, y leve, muy leve. Cuando veíamos el segundo capítulo de la serie de La Transición se explicaba y le contextualizaba al Senyoret_U esa iglesia y el amparo que dio a los trabajadores y sus organizaciones. El cambio entre la iglesia de la guerra, y lo que era en los 70, que hasta un ministro de Franco le negaba el saludo a Tarancón, jefe de los católicos españoles. En ese mismo segundo capítulo se hablaba que el gobierno de España se planteó seriamente expulsar a un obispo y todo, pero se cuadró Tarancón.

 

A mí me gusta la Navidad, no sé cuándo me durará. Me gustaba por ver a la familia, por encontrarse y comer. Ahora eso es más corto, pero a mis tías las llamaré.

 Casualidades de la vida mi hijo hace cerámica, y una de las cosas que hizo fue una pirámide que estaba por el mueble donde hemos montado ese trozo del viejo Israel. Hemos quedado que eso anunciará la huida a Egipto. Se sobreentiende que irán sin papeles, que todos tenemos claro que son unos perseguidos y que eso que hacen no es legal, pero no creo que tengan el humor de cumplir con la legalidad cuando tienen que cumplir con la vida de un hijo, de una persona que lleva y que para cualquier madre o padre es un hecho sobrenatural.

Una solución alemana para el problema palestino.

Vista la situación de los palestinos en su propia tierra. Su maltrato sistemático que llega a una de las mayores letalidades, no sólo humano sino hasta de su propio rastro como si nunca deberían estar allí, me pregunto si serían capaces de ceder un par de Lander de los suyos a estos perseguidos los alemanes. A estas familias, a esos niños y niñas, para que construyan allí un nuevo país.

 No, no se vería por más que lo dijese la ONU. 

Por eso me quedo con esta respuesta de Muzna Shihabi, a la que no conocía en El Períódico de este lunes: 

Pese a su carácter devastador, la escalada actual ha tenido el mérito de poner en el centro de la escena internacional el conflicto palestino-israelí, enquistado desde hace 75 años. ¿Cree que puede servir para impulsar una iniciativa de paz duradera? 

Cuando se habla de iniciativa de paz, me parece un término algo problemático, ya que han habido tantas iniciativas de paz entre israelíes y palestinos desde hace 30 años. Volver a negociar pequeñas porciones del territorio, unos kilómetros por aquí y otros por allí, el devenir de los refugiados palestinos, el estatuto de Jerusalén… Todos eso ya lo intentamos en el pasado y los resultados fueron catastróficos. Creo que hace falta imponer una solución desde el exterior. Ha llegado el momento en que la comunidad internacional diga a Israel que hace falta una solución política: ya sean dos Estados o un solo Estado, pero que haya justicia para los palestinos. 

Me ha llamado la atención la última frase. Aprovecho para decir que merece mucho la pena el seguimiento de lo que está pasando en Palestina que está haciendo El Periódico.

Siempre Chile.

El tema de votar un día una constituyente hiper progresista y poco después otra de extremaderecha da para mucho que hablar. Y habría que hacerlo, entre el pedir y ser capaz de mantenerlo, el tener la fuerza para ello y la constancia en la acción y sobre todo en el voto. Chile siempre nos avisa.  

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