Una vez en un reportaje por la televisión – no tanto sobre racismo como sobre inmigración en España o algo así – hubo una frase que me llamó la atención sobre la integración. Todo esto con comillas y matices. La que hablaba, quizás una socióloga o quizás alguna trabajadora de la diversidad, decía que lo de la integración no era una cosa solo de cómo los hacíamos a nuestras formas de vivir, o como les aportábamos todas nuestras virtudes, si no si pensábamos que esa mujer inmigrante nos podía aportar algo, qué podíamos aprender algo nosotros de ella. Es una cosa a la que le voy dando vueltas desde entonces en diversas situaciones. A veces la he mezclado con la idea de que cuando uno es minoría en una sociedad (soy de Izquierda Unida en Cataluña) y no es gobierno, pide que le escuchen, que le protejan sus ideas, que le hagan caso, que pueda protestar… y ya pensé ello de forma diferente cuando “los míos” (en sentido amplio) eran gobierno en Barcelona: había que aplicar todas esas cosas que pedíamos para nosotros a los otros.
Ahora que volvemos a una especie de punto 0 en esto del coronavirus y hablamos de reconstrucción, de pactos a medio e incluso a largo plazo, habría que empezar a concretar y valorar un poco cómo ha ido todo para estar preparados para hilvanar las soluciones si esta dramática situación pudiera retornar. Por la enfermedad en sí y, ya antes por la atomización electoral, se hace necesario hablar con todo tipo de gente. Sí, en una situación polarizada y con gentes en el parlamento con soluciones variopintas e incluso tensadoras de las reglas. ¿Con todos? ¿Hasta dónde? ¿De qué? ¿Con qué prioridades?
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
lunes, 7 de septiembre de 2020
En el próximo artículo hablaré bien de las oposiciones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)