domingo, 11 de noviembre de 2018

Apuestas arriesgadas

En aquellas elecciones, como casi siempre en l’Hospitalet, hacía de apoderado (electoral) de la cuadrilla de ICV-EUiA en mi colegio, que antes era las piscinas y entonces un despacho de la UNED en lo que había sido una fábrica de la Señora Tecla Sala. Como siempre un apoderado de los nuestros por varios del PSC, no sé cómo debe ser ahora. De aquel día me acuerdo de uno de ellos que luego he ido oyendo y sabiendo de sobrenombre Felino. Nos tenía simpatía, en alguno de los corrillos que hacíamos me vino a decir algo así como que los vuestros siempre se llevaron los porrazos y luego nosotros los votos. ¿Nosotros? Sí, los comunistas o los del PSUC. Algo así.

Luego me explicó experiencias contra el franquismo como trabajador de la SEAT. Era del PT (Partido del Trabajo de España) y de CCOO, se la jugaba bastante por lo que decía. Mi padre me lo confirmó, también militante de CCOO en SEAT entonces y hasta que se jubiló, y no sólo él me lo confirmaron. Me explicó que durante aquella época, supongo que estertores del franquismo, la policía o vete a saber quien vinculada a ella, le llamaban a casa y le amenazaban directamente o por medio de su madre. Cuando vinieron las primeras elecciones llegó a hipotecar su piso para ayudar en la financiación de la campaña electoral. Me comentaba que había gente que le decía, con buen criterio creo, algo así como ¿cómo te juegas el piso? Y él por lo visto les respondía algo como que si se había jugado la vida contra el franquismo, ¿cómo no se iba a jugar el piso?

miércoles, 7 de noviembre de 2018

¿Siempre hasta la victoria siempre?

Si no recuerdo mal de las memorias de Tísner, y de algún otro lugar, existió la orden o la idea de algunos de los soldados republicanos que retrocedían hasta pasar la frontera francesa, cayendo toda Cataluña, de volver al frente por Valencia. No sé si eran indicaciones del gobierno republicano, si eran ideas de los comunistas o de quién era tamaña muestra de voluntarismo a aquellas alturas de una lucha que la España democrática sólo podía dar por perdida.El ejército franquista llegó a la frontera hispano-francesa en Cataluña el 10 de febrero de 1939 y ocupa Llívia el día después. Ahora sé que mi abuelo Dionisio el día 2 de febrero está internado en el Batallón de Trabajadores nº 9, 2ª compañía, pasando por o estando en Miranda de Ebro. Prisionero de guerra. No le conozco otras militancias posteriores que escuchar la Pirenaica y creo que votar al PSOE. Suficiente ir de Fondón en la provincia de Almería, al Ebro catalán, de frente en frente, y en algún momento posterior a la derrota caer prisionero de los nacionalistas de Franco para ir parar a Miranda de Ebro a un batallón de trabajos forzados. Tampoco le conocí disfrute de las vacaciones del IMSERSO, no debería tener muy buena opinión por entonces de la organización de viajes del estado español. Podría conjeturar mucho más pero no quiero todavía.
Me imagino que debió pasar muchos miedos, miedos reales.

martes, 6 de noviembre de 2018

Acuerdos desde las dudas. Procesionales o nacionales

Con todo esto del proceso, o del encaje de Catalunya en España y no sé si hasta en Europa, uno ya no sabe ni cómo titular los artículos. En el último que me publicaron aquí, “Aniversario de varios fracasos colectivos” dialogando con uno anterior de LNBL“Aniversario de un fracaso colectivo”, me parecieron interesantes, una vez más, los comentarios de Laertes. Había otros comentarios, pero me parece que de estos otros estamos todavía demasiado separados, aunque aún así seguiremos intentando los diálogos.
En los comentarios dejé un artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca en La Vanguardia, “El golpe contra el franquismo”, en el que el autor venía a decir que cuando los procesistas dicen que España es un estado franquista, no tienen razón, y cuando los nacionalistas españoles dicen que lo del 1-O (septiembre y octubre 2017) fue un golpe de estado tampoco tiene razón. La cosa está en que unos y otros exageran, y a unos y a otros es fácil encontrarles dobles raseros, engaños, medios engaños, cómo si los actores principales no tuviesen historia y mucha en común. Con lo que, cómo Laertes en la columna de Lluís Camprubí “El referéndum (ya) no es la solución”, uno acaba llegando a la conclusión de que es difícil sacar una conclusión y que uno acaba perdido, que hasta me parece lo más razonable y sensato.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Aniversario de varios fracasos colectivos

El lunes tuvimos artículo de LNBL, y siendo como era 1 de octubre se deducía por su título de “Aniversario de un fracaso colectivo” de qué íbamos a tratar. La verdad es que tal como están las cosas es un buen comienzo, me parece un acercamiento de posiciones por así decirlo reconocernos fracasados. Pero no es sólo un fracaso colectivo como españoles, en mi caso además se suma al menos otro fracaso colectivo como catalán. E incluso puede haber más, como por ejemplo fracasos colectivos de las izquierdas, que las diversas crisis económicas que tenemos por la UE vayan a tener salidas derechistas y nacionalistas.Dentro de esto sí que me permitiría ciertas discrepancias. Y creo que el referéndum como referéndum no se realizó, sí creo que fue un acto de protesta político y por tanto legítimo, desproporcionadamente reprimido. Y digo esto sin entrar en tal o cual anécdota. Pero es mi opinión, y entiendo que es más que discutible. Estoy de acuerdo en que ahora mismo uno de los principales problemas sería, dentro de Catalunya, cómo encajarnos dentro de España o qué somos. El que esto escribe no es independentista por diversos motivos, aunque por algunas respuestas que leí por ejemplo a mí último artículo, no se me entiende, o no me sé expresar. Cuando escribí aquel artículo me preocupaba la reacción de amigos independentistas, pero no de los comentaristas de Debate Callejero.

domingo, 4 de noviembre de 2018

La culpa la tienen Els Comuns: no hay república.

Intento ser cauteloso con todo el tema político últimamente, sobre todo en Catalunya, quizás en confluencia de pensamiento con Guillem Martínez cuando en alguno de sus artículos en CTX recomendaba no dejar de hablarnos y de retejer relaciones. O quizás porque con las discusiones en la redes sociales, cualquier cosa se vuelve surrealista en cuatrp frases, entre otras cosas porque en poco espacio y con mucha gente a la vez, las discusiones y debates son difíciles. Hay que ir volviendo al pasado cual amish para el debate político: blog y e-mail.
Aun así, al final no dejan de menudear los ataques desde los independentistas catalanes a los comunes que, no sé por qué, me acaban fastidiando. A veces se centran mucho en lo mal que va la ciudad de Barcelona, capital de Catalunya, y sorprendentemente le echan la culpa a Ada Colau al alimón con Ciudadanos y Partido Popular. Hasta cierto punto puede ser bueno volver a hablar de política municipal desde los dos extremos nacionalistas de Catalunya, que tengan cosas en común y de qué hablar y que ambos bloques nacionales expliquen “sus programas” municipales. Sería un gran inicio de las elecciones locales que están a la vuelta de la esquina cuando parece que ambos polos están más interesados en hablar de banderas, colores y trapos que de propuestas y soluciones en los asuntos de ciudad:
  • Alcalde tengo un problema.
  • Mi solución, mi bandera.
Pero cuando pasa ese furor municipal, se vuelve a la crítica nacionalista (catalana) o soberanista (catalana) o procesista o lo que quieran ser; que consiste en echar en cara a los Comuns la no consecución de la República. La República catalana claro.

viernes, 27 de julio de 2018

Eutanasia

Quizás no debería titularlo así, sino “muerte digna”, pero me está empezando a repeler el rebautizo de los conceptos al que últimamente nos estamos acostumbrando. A veces para quitarle carga o para dulcificar las situaciones, a veces para darle un poso cientificista que al contrario que ésta enmascara en vez de iluminar y a veces simplemente para ver si cambiando palabras nos engañamos y nos creemos que cambiamos realidades. Pero no, no es así.La cosa está en que me ha parecido oír o leer, últimamente todo me llega de lejos, que una de las primeras leyes que quiere tirar adelante Pedro Sánchez es sobre la muerte digna, según su nomenclatura, y también me ha parecido que siguiendo los tópicos algún jerarca católico se ha mostrado en contra. Aunque en esta y otras cosas de cómo vivir, ¿a quién realmente le importa lo que diga un jerarca católico?

martes, 24 de julio de 2018

Contra el Triunfo

Creo recordar en alguna noticia la captura de algún capo mafioso del sur de Italia, o de sus islas, escondido de forma miserable en una cueva bajo tierra que más parecía una madriguera que un habitáculo para una persona. Esta misma escena u otra similares las explicaba en alguno de sus libros Roberto Saviano, ya fuese en Gomorra o en Cero, cero, cero. No de forma tan extrema como el caso que yo recordaba, pero sí que en lugares remotos y escondidos y en algunos casos sí que con una serie de lujos materiales más bien tirando a horteras. Pero evidentemente uno no se mete a mafioso con voluntad de sentar cátedra de estética, pero tampoco me imagino que para tener veinte consolas y con sus veinte pantallas de televisión. Pero finalmente a partir de un determinado momento que estos mafiosos estaban en auténticas cárceles de oro, con unas vidas realmente nada envidiables pero con un supuesto poder y muchos recursos en dinero y bienes.Sin llegar a esos extremos, me pregunto por esa gente que gana en un mes lo que yo en mi vida, o que a mí me parece que lo ganan. Llegado a un nivel de ingresos determinados, ¿dónde está el aliciente de ganar más? Quiero decir que llega un momento que los gastos que puedas hacer empiezan a carecer de sentido o que nunca te podrás gastar ese dinero en nada sensato. Quizás todo más grande y más lujoso y más ruidoso y más veloz. Y sobretodo más hortera. Quiero decir que llega un momento que es imposible usar un coche o una casa más o una relación más.