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martes, 10 de agosto de 2021

¿Realmente es tan buena la democracia?

Pues a lo tonto a lo tonto hemos vuelto a hablar de democracia, pero no de la de aquí, sino la de fuera. Aquí siempre estamos contentos y aparentemente no nos cuestionamos ciertas cosas. Una pena. Para las izquierdas, uno de nuestros dramas es que nos han quitado la capacidad de soñar e imaginar y, sobre todo, de luego desearlo. Hemos perdido la capacidad de deseo, nuestra libido política va al tran tran y vamos haciendo, en la reflexión de nuestro proyecto democrático. Nadie se atreve aquí a decir que tiene un proyecto de sociedad socialista, ni los que lo tienen en el nombre, ni los que nos creemos superadores de eso. Ni en voz alta ni en nuestros sueños políticos más húmedos.

Las derechas de tanto en tanto se nos aparecen con su concepto de democracia y libertades y lo importante que son. Y nosotros podríamos decir lo mismo, aunque ellos el rato que se ponen católicos pasan por alto que la Iglesia no es una organización democrática, y además es machista. Pero tampoco pasa nada, no sé si cualquier otra organización sin convocatorias de junta de socios y además donde las mujeres no puedan ser de la dirección, sería capaz no ya de recibir el volumen de subvenciones que consigue, si no siquiera ser legal. No lo sé.

Fíjense en el Real Madrid CF y el FC Barcelona. Son clubes deportivos que se jactan de ser de sus socios y de tanto en tanto hacen elecciones, pero no todos pueden ser presidentes. De hecho, el Real hace tiempo que no hace elecciones porque entre los socios con la requerida antigüedad no hay ninguno con suficiente dinero para avalar el presupuesto, y en el Barça las hicieron, pero estuvo a un pelo de que el ganador no pudiese tomar posesión sin un mecenas capitalista.

lunes, 9 de agosto de 2021

Memoria de tratantes y herreros

Llevo pensado en este articulo años, y eso no quiere decir que vaya a quedar mejor, simplemente me demuestra cómo me falla la memoria. Creí escuchar en una entrevista en dos partes a Ricardo Pachón, el productor de Camarón y mucho más en su vinculación con el mundo y la cultura flamenca, hablar sobre tres cualidades o dones que definían a la cultura gitana en España y me parecía que con ellas me iba topando al vivir en Sants, donde en uno de sus barrios, el de Hostafrancs, hay una importante comunidad gitana catalanoparlante de muchas generaciones, de hecho desde cuando ni Hostafrancs ni Sants eran barrios de Barcelona sino entidades municipales separadas de la capital de Cataluña.

En la web de RTVE no he sido capaz de encontrar la entrevista en el programa de Radio 3 Duendeando, pero por fortuna la he encontrado en un disco duro que como toda memoria no será eterna salvo lo que nos quede aquí y ahora en nosotros. No eran dos las cualidades o dones, sino que hablaba de las dos profesiones o castas percibidas como más importantes para los gitanos, y una equivalía a un don y la otra la posesión de un secreto.

“[…]Juan Talega, él decía que hablaba mejor que cantaba, y eso se debe a que él es de la segunda casta gitana que son los tratantes de ganado, la primera en el ranking social son los herreros. Los que tienen el secreto del hierro, y los segundos son los tratantes de ganado que tienen el don de la palabra. Entonces, estos chavales que van a ser tratantes de ganado, desde pequeños, los inician en el don de la palabra. Y Juan Talega hablando es algo impresionante, seguro que mejor que Castelar. Es algo impresionante con la precisión y el ritmo que habla. […]”. (min 43 Ricardo Pachón en Duendeando de Radio 3, Febrero 2006(1/2)

domingo, 8 de agosto de 2021

¿Y si yo no soy catalán y Cataluña no es España?

Cuando digo si yo no fuese catalán, me refiero a esas cosas de nación, pueblo, cultura… tan difíciles de definir o asir. Y que por cierto quedan diferentes si digo etnia o tribu. No solo pasa con “ser catalán” sino que también es muy difícil definir el “ser español” y me imagino que todos los “seres” nacionales que pululan por el mundo. No es fácil ser cualquier cosa si te toca pensarlo bien y dicen que las palabras tienen dueños.

Soy catalán respecto a mi ciudadanía. A lo que son mis derechos políticos, empezando por el voto, para esto soy claramente un ciudadano catalán. Y se puede decir que eso ni me lo discuto ni me lo discuten y a fin de cuentas es lo que importa: derechos y deberes. Y esto me simplificaría muchas cosas hasta cierto punto, pero aún así las leyes son interpretables e incluso mucho más su aplicación, que es la ley de verdad.

¿Quién le lleva al señor Josep Oliu las cosas del banco?

Cada vez tengo más quejas de mi padre por el tema de necesitar móvil e internet para un montón de gestiones. Mis padres tienen un móvil, el mismo los 2, pero sin internet. Ni en el móvil ni en ningún otro dispositivo. Es una cosa que hemos ido hablando de hacer con mi hermano e incluso con ellos, pero no nos es fácil decidir ni lo que implicaría luego. No lo vemos fácil. Mi madre, hasta que mi padre se jubiló, era la que llevaba todo este tipo de gestiones y como quien dice estaba todo a su nombre, pero ahora se van los dos juntos a hacer estas cosas, y cómo siempre se lo van hablando. Y no se aburren, en esto y en general, la verdad sea dicha.

Ya llevan algunos años preocupados porque para hacer muchas gestiones, especialmente con los bancos, se necesitan ciertos recursos y bagaje tecnológico. Y ellos no lo tienen. Mi hermano y yo vamos haciendo este tipo de gestiones que necesitan internet e incluso le preguntan a la nuera que trabajó en un banco, y cuando mi padre se enfada por estas cosas, por la gente mayor para los que en gran medida todo esto es otro planeta. Y yo le digo que no se preocupe que nosotros le explicamos, ayudamos y hacemos; a él no le baja el enfado y esa indignación tan suya.

Cuando me sale Harry el Limpio

Soy una persona de orden madura y he sido joven como todos, pero ahora voy a decir que lo fui dentro de un orden y como dios manda. Pero cada vez me saca más de mis casillas el desprecio al de al lado y la impotencia que se siente al no poder hacer nada, por no andar a ostias. Entre otras cosas porque para pelear hay que saber y. por otra parte, por cierto sentido de la civilización, les voy a decir sobre todo por esto último, pero sé que tampoco puedo estar todo el rato llamando a un guardia.

El otro día con mi hijo sentía cierta impotencia que no sabíamos dónde ponernos en el parque, entre bebedores que además dejan las latas por allí y fumadores de tabaco y de lo otro. Nos pusimos a jugar con la pelota en las pista de petanca y allí estaban la juventud que bebe en lata alcohol y energéticas y por otro unas chicas con unos porros que encima creo que se me quejó de que la asustamos con la pelota. Obviaré a los tres damnificados por su vida y sus excesos, una de ellos se quejó de que levantamos polvo, porque bastante tenían con lo suyo. Por lo menos esta vez no tuvimos que esquivar muchos perros de todo tamaño, ni como otra vez la mierda fresca que cagaron en la pista mientras la elegante dueña andaba por ahí con su móvil. Ahora mismo en los parques los infantes solo pueden estar en sus cercados y no sacarlos fuera de allí, y a veces ni eso. Pero con niños que entran en la decena y alrededores los columpios ya no es lo suyo, el parque ya no es lugar para niños. Pero bueno todos hacemos por compatibilizar el espacio para el recreo gratis que es un parque.

Pero lo de lo del porro ya es una epidemia en la ciudad. Sería un mediano trabajo científico de campo contar las veces que huele a porro en un paseo por la ciudad. No contaré las del tontolaba que vive arriba. Me llega hasta mi casa su peste a porro y su música a todo volumen con ventanas abiertas. Es bastante absurdo hablar con él porque no se entera de lo que es un vecino y parece talmente que venga de un tópico Lloret. Escupe abajo a la calle, incluso en pandemia de coronavirus, tira colillas de todo tipo tanto a la parte del balcón como a la del patio. Debería llamar a la guardia urbana como llamaría a un profesor en clase o entrar en algún tipo de guerra, sobre todo cuando pone la música a horas como las once de la noche. Es capaz incluso de usar el patinete en casa y colgarlo en redes comentando que casi rompe la tele, y la madre comentarle como si tal cosa allá mismo. Aquí no veo solución legal salvo que se líe bien grande. Impotencia que puede llevar a salir a Harry… pero no, soy un tío razonable y estoy educando a un hijo para la civilización.