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sábado, 17 de octubre de 2015

CSQEP, una valoración más.

Los resultados de Catalunya Sí Que Es Pot han sido malos. Para decir esto no me hacía falta dejar pasar tantos días, pero aun así le he estado dando vueltas a algunas cosas más guiado por sensaciones que por análisis electorales.
Siendo de EUiA, e IU, como soy podría decir que con Podemos habíamos perdido un diputado autonómico respecto a los que ya teníamos como ICV-EUiA y que gran parte de la responsabilidad la tendría su peso en los actos de campaña. En algunos momentos como en Sants el cartel era como de 10 de Podemos y sola Laia Ortíz de ICV y en el resto el peso principal era de Pablo Iglesias en una campaña que diríamos autonómica, pero que en Cataluña se tienen por nacional. Podría añadir que viendo lo que pasó en las andaluzas y lo que ha pasado aquí el gran mérito de Podemos sería ayudarnos a desaparecer a esta autonombrada orgullosamente izquierda.
Pero me imagino que a los compañeros de Podemos también les podría ser fácil decir que lo que ha les ha fallado ha sido no barrer con las castas de los partidos de la vieja política de ICV y EUiA y haber puesto su nombre y su logo por todas partes para que todo los de abajo tuvieran claro a quién votar.
También hay quien piensa que nuestro número 1 por Barcelona no era suficientemente bueno. A decir verdad lo he escuchado más dentro que fuera de la candidatura, dónde se ha ido labrando como una figura reconocida y sobretodo generosa y valiente en su apuesta.
Hay dirigentes políticos que dicen que no hemos sabido situar un espacio político entre el sí y el no, que el debate estaba situado ahí y la gente se nos despista. La verdad es que en los últimos años hasta yo me he sentido despistado cuando EUiA ha ido a convocatorias claramente independentistas, mucho más allá de la reivindicación del derecho a la autodeterminación. No sé si porque al final al hablar del tema nacional acabamos enviando los más motivados y eso da un sesgo claro, cuando no porque hemos querido ser solidarios con los compañeros de ERC y que no se sintieran tan solos.
Hay quien dice que todo tenía que haberse hecho de forma “más ciudadana”.
Quizás de todo un poco pero no habría que olvidar que lo primero que cabría hacer es criticar a las mismas organizaciones de la izquierda en esta esquina peninsular, tanto a los que han estado como a los que no en CSQEP. A los que han estado porque creo que en nuestra parte de la confección de las listas lo podíamos haber hecho mucho mejor tanto en la búsqueda de personas fuera de las organizaciones, como para construir y decidir internamente. Y los que se han quedado fuera, pues porque no sé si todo era posible en el tiempo que teníamos y que en caso de no acuerdo también nos lo hubiesen criticado y no les hubiesen válido nuestras excusas.
Sobre Rabell, quizás habría que recordar tanto en defensa de su valentía y en crítica del “ciudadanismo” y “basismo” que otros no quisieron estar ahí. Que hacer cosas realmente por abajo requiere mucho tiempo, quizás más que un año, a no ser que dispongas de un sello que da y quita legitimidades. Y que en ese poco tiempo no sé quién podría haber encarado mejor estas elecciones como número uno, nadie de ese tipo de perfil hubiese tenido tiempo para situarse. A no ser que aunque los discursos sean unos, nos queramos dejar poner los candidatos mediáticamente.
Y relacionado con lo anterior del poco tiempo para construir al candidato Rabell, una vez ocultado a Coscubiela, la única baza de persona conocida y mediática era Pablo Iglesias. Me sería fácil ponerlo a parir, después del no a IU y la forma, pero me parecería injusto, la candidatura jugó una de las pocas bazas que tenía en ese sentido, no creo que todo pasase por una cuestión de ego, por lo menos no en este caso.
En el “tema nacional” quizás para clarificar la posición entre el sí y el no, habría que ser claros y empezar a hablar sobre que repartos de competencias queremos. Que por cierto en el único mitin que fui en Poblenou, el típico sobre tema laboral o movimiento obrero de toda la vida, donde por tanto el peso lo tuvo ICV y EUiA se oyó hablar del peligro del dumping laboral con una Catalunya independiente. No olvidaría en este furor del “yo me lo decido todo” temas como las economías de escala y el poder plantar cara a los poderes “supranacionales”. Se agradecería tener ese debate sobre quién legisla, quien ejecuta, quien controla entre los ayuntamientos, comunidades, estado y UE y a favor de quien y en contra de quien. De cuando pedimos socorro a la UE o cuando no, como hemos hecho en temas de vivienda e hipotecas.
Quizás estaría bien hablar de todo esto, desde la confección de la lista y el programa hasta la gestión de la campaña para mejorar de cara a las generales. Sería una muestra de inteligencia por parte de todos, aunque parece que en el resto de España no va ser posible que les ayuden las conclusiones que pudiéramos sacar de esas reflexiones. Es que además no vamos a tener ni tiempo de reflexionar, que es con lo que juegan los trileros y otros timadores para desplumarnos. 
De lo que sí estoy convencido es que el mejor servicio que podemos hacer sería sacar los mejores resultados allí donde se vaya juntos. Aunque a mi quizás me llegue tarde, estoy cansado y dolido y a día de hoy sólo veo la necesidad de que IU saque unos dignos resultados, que lo serán si la gente es capaz de votarnos a pesar del apagón que nos están haciendo, como si ya no estuviésemos: ¿alguien sabe si fuimos los de IU o no lo del 12 de octubre?

jueves, 15 de octubre de 2015

Folclores nacionales y populares

Es verdad que soy de leer memorias, biografías y obituarios, y aun así creo que una de las cosas curiosas que he hecho en mi vida ha sido leerme las memorias de Francesc Cambó, el de la Lliga. Sólo pretendía comprobar lo que había leído en una columna de Xavier Bru de Sala sobre la responsabilidad de Cambó en el origen de la sardana como danza nacional catalana. Lo pude comprobar, pero como el libro estaba en almacén, lo tuve que pedir para me lo sacaran. Me supo mal tanto esfuerzo y al final me lo llevé a casa y me lo leí entero.
Por lo visto un joven Cambó, concejal de la Lliga en el ayuntamiento de Barcelona y veraneante en su comarca de origen de l’Empordà en los inicios de mi siglo XX, se encarga de reactivar la fiestas locales de la Mercè y entre otras cosas se trae de su pueblo la sardana que entonces era una danza circunscrita a la zona de l’Empordà. Tiene éxito y acaba siendo la danza nacional y popular de Catalunya. Alguno llegó a escribir que era la danza más bella de las que se hacen y deshacen. No sé si había visto muchas danzas, aunque tampoco hace falta llegar a decir como hace un talibán navarro que es el “pogue” catalán.
Pues sí, la sardana se hizo popular en Catalunya hace relativamente poco y durante el antifranquismo muchos se encontraban para bailarla como signo de oposición y catalanismo. Aunque llegué a escuchar una vez que el barrio de la Torrassa de l’Hospitalet se intentó montar algún “aplec” por parte del franquismo para suavizar al barrio en su izquierdismo y murcianismo.
Estas cosas de lo popular o lo idiosincrático de una sociedad como algo casi previo al nacimiento de un pueblo da lugar a equívocos, como la vinculación entre por ejemplo Galicia, lo celta y la gaita. Es otro chasco que me llevé, los celtas no tenían gaitas, ni ocho cuartos. Aunque se ve que hay hasta gaita flamenca, pero de Flandes, aunque todo puede llegar a ser. Porque igual todo esto parece una crítica al folclore no castellano de España, y no es eso, porque cualquier crítica que se haga a la artificiosidad de las otras culturas nacionales se las puede aplicar a la suya propia. Todo lo humano es artificial y lo tradicional una invención relativamente reciente.
Volviendo al flamenco, para lo que tenemos una edad pero no demasiada, para acompañar al cantaor o hacer flamenco además de la voz y la guitarra (española) siempre ha estado el cajón flamenco. Pero eso de siempre es relativo, se lo trajo Paco de Lucía de un festival folclórico en los setentas de Perú, de donde se ve que es originario. 
Es un cosa a la que doy vueltas, y más que le daré, sobre nuestras tradiciones, supongo que la mayoría se fijaron en la época del romanticismo en el siglo XIX y ahí siguen con su aire rural. Pero ya les digo todas, no sólo las de los nacionalismos “periféricos” aunque no sé si en las Castillas hay cosas similares a lo que se hace por Catalunya de reivindicarlo como parte de cierta construcción nacional. Siempre apelando a lo popular, pero siempre vinculado al mundo rural, no sé si ya se está reconociendo las tradiciones urbanas nacionales y sobretodo populares. 
¿Se imaginan que ahora fijásemos nuestras músicas y vestidos nacionales y populares conforme a la realidad actual?