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jueves, 15 de octubre de 2015

Folclores nacionales y populares

Es verdad que soy de leer memorias, biografías y obituarios, y aun así creo que una de las cosas curiosas que he hecho en mi vida ha sido leerme las memorias de Francesc Cambó, el de la Lliga. Sólo pretendía comprobar lo que había leído en una columna de Xavier Bru de Sala sobre la responsabilidad de Cambó en el origen de la sardana como danza nacional catalana. Lo pude comprobar, pero como el libro estaba en almacén, lo tuve que pedir para me lo sacaran. Me supo mal tanto esfuerzo y al final me lo llevé a casa y me lo leí entero.
Por lo visto un joven Cambó, concejal de la Lliga en el ayuntamiento de Barcelona y veraneante en su comarca de origen de l’Empordà en los inicios de mi siglo XX, se encarga de reactivar la fiestas locales de la Mercè y entre otras cosas se trae de su pueblo la sardana que entonces era una danza circunscrita a la zona de l’Empordà. Tiene éxito y acaba siendo la danza nacional y popular de Catalunya. Alguno llegó a escribir que era la danza más bella de las que se hacen y deshacen. No sé si había visto muchas danzas, aunque tampoco hace falta llegar a decir como hace un talibán navarro que es el “pogue” catalán.
Pues sí, la sardana se hizo popular en Catalunya hace relativamente poco y durante el antifranquismo muchos se encontraban para bailarla como signo de oposición y catalanismo. Aunque llegué a escuchar una vez que el barrio de la Torrassa de l’Hospitalet se intentó montar algún “aplec” por parte del franquismo para suavizar al barrio en su izquierdismo y murcianismo.
Estas cosas de lo popular o lo idiosincrático de una sociedad como algo casi previo al nacimiento de un pueblo da lugar a equívocos, como la vinculación entre por ejemplo Galicia, lo celta y la gaita. Es otro chasco que me llevé, los celtas no tenían gaitas, ni ocho cuartos. Aunque se ve que hay hasta gaita flamenca, pero de Flandes, aunque todo puede llegar a ser. Porque igual todo esto parece una crítica al folclore no castellano de España, y no es eso, porque cualquier crítica que se haga a la artificiosidad de las otras culturas nacionales se las puede aplicar a la suya propia. Todo lo humano es artificial y lo tradicional una invención relativamente reciente.
Volviendo al flamenco, para lo que tenemos una edad pero no demasiada, para acompañar al cantaor o hacer flamenco además de la voz y la guitarra (española) siempre ha estado el cajón flamenco. Pero eso de siempre es relativo, se lo trajo Paco de Lucía de un festival folclórico en los setentas de Perú, de donde se ve que es originario. 
Es un cosa a la que doy vueltas, y más que le daré, sobre nuestras tradiciones, supongo que la mayoría se fijaron en la época del romanticismo en el siglo XIX y ahí siguen con su aire rural. Pero ya les digo todas, no sólo las de los nacionalismos “periféricos” aunque no sé si en las Castillas hay cosas similares a lo que se hace por Catalunya de reivindicarlo como parte de cierta construcción nacional. Siempre apelando a lo popular, pero siempre vinculado al mundo rural, no sé si ya se está reconociendo las tradiciones urbanas nacionales y sobretodo populares. 
¿Se imaginan que ahora fijásemos nuestras músicas y vestidos nacionales y populares conforme a la realidad actual?

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