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martes, 5 de julio de 2016

No sé si somos los mismos…

… los que decíamos ante la no formación de gobierno que queríamos un sistema a segunda vuelta como en Francia para desempatar, que los que nos quejábamos de volver a ir a votar y lo caro que nos iba a salir. De ahí que no sé si somos los mismos los que seguimos hablando mal de la Ley D’Hondt porque parece que minusvalora el voto de los partidos nacionales pequeños, que los que controlamos la ley electoral francesa y seguimos yendo a votar a un presidente.
No sé si somos los mismos los que nos quejamos porque los políticos se ponen de acuerdo cuando en toda las campañas, en los parlamentos y en las teles se discuten y enfadan (¿no son enemigos?) que los que nos quejamos porque no se ponen de acuerdo (¿no quieren lo mejor para España?).
No sé si somos los mismos los que sospechamos que todos los que están en política se llevan un buen jornal empezando por los apoderados e interventores en jornada electoral, que los que no queremos que nos llamen de presidente o vocal de una mesa en día de votación sabiendo de verdad que algo se cobra.
No sé si somos los mismos los que apostamos por dejar lo mínimo en manos de los políticos, que los que luego queremos que se paguen y organicen las elecciones ellos y no molesten. No sé si somos los mismos los que apostamos e idolatramos la democracia, y luego depende de que vayamos a votar a que no haga ni demasiado sol ni demasiado poco sol.
No sé si somos los mismos los que no queremos explicaciones largas y complejas, pero luego decimos que son tontos si nos lo quieren explicar todo en titulares y tuits. No sé si somos los mismos los que queremos candidatos solventes, preparados y razonables, que los que queremos guapos candidatos carismáticos que nos motiven e ilusionen.
No sé si somos los mismos los que queremos normas y civismo y luego nos traemos el perro[1] el día que te toca estar en la mesa electoral, que los que luego nos quejamos del votante que llega al colegio a las 19:58.
No sé si somos los mismos los que queremos que el control de las elecciones quede en nosotros los ciudadanos puros, que los que pedimos a los apoderados que nos expliquen qué hacer porque soy el presidente y no me he leído la mitad del libro de instrucciones[2]que es muy aburrido.
No sé si somos los mismos los que pedíamos voto electrónico para no tener que contar, que los que ahora nos hemos enterado de que el recuento necesita fiscalización popular y no nos fiamos del ministro del interior y de las empresas del recuento.
No sé si somos los mismos los que adoramos al pueblo y lo popular, que los que luego nos quejamos de lo que votan.
No sé cuándo soy yo mismo.
[1] Aquí ya es personal, nunca he visto tanto perro yendo a votar dentro del recinto electoral. No pasó nada malo más allá de algún ladrido y que pisé un hueso de goma durante el recuento.
[2] En Catalunya con la mitad vale, porque en la otra mitad pone lo mismo pero en otro idioma.

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